25 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

Zaha Hadid: Fuerza y Belleza [OPINIÓN]

“Durante su carrera, Hadid recibió todos los premios y honores que un arquitecto puede recibir, siendo la primer mujer -y casi siempre la única- en recibirlos”.

Zaha Hadid: Fuerza y Belleza [OPINIÓN] (Foto: Wikimedia Commons)

Jorge Sánchez Herrera – Nómena Arquitectura
Arquitecto/Urbanista
jorge@nomena-arquitectos.com

Pocas muertes han resultado tan inesperadas como la de la arquitecta Zaha Hadid. Sobre todo porque a sus 65 años, parecía que la tecnología y sus visiones sobre el futuro comenzaban recién a encontrarse en una relación verdaderamente fructífera.

Como mujer del mundo árabe, el camino de Hadid a la cumbre de la arquitectura internacional no fue nada fácil. Nació en Bagdad y se mudó a Beirut para estudiar matemáticas. Más tarde, y a pesar del recelo de sus padres, viajó a Londres para inscribirse en la escuela de arquitectura de la Architectural Association (AA), donde encontraría su vocación.

En el AA conoció a Rem Koolhaas, su maestro y compañero, para quien Hadid representaba la perfecta combinación entre fuerza y belleza. Esta particular mezcla se vería reflejada desde sus primeros dibujos y pinturas, tales como las imágenes para el concurso en la montaña “The Peak” de Hong Kong, que pondrían su nombre en la escena mundial de forma inmediata.

Pero a comienzos de los 80´s el mundo no estaba listo para asumir su obra aún, y no sería sino hasta una década después, ya con más de 40 años, que Hadid tendría la oportunidad de materializar todas sus teorías en un pequeño edificio: la Estación de Bomberos del Campus Vitra. Ya con el comienzo del nuevo milenio, el desarrollo tecnológico y los software de diseño paramétrico serían las herramientas perfectas que permitirían la explosión de su trabajo.

Durante su carrera, Hadid recibió todos los premios y honores que un arquitecto puede recibir, siendo la primer mujer -y casi siempre la única- en recibirlos, al menos de forma individual. En el 2004 recibió el premio Pritzker (considerado el máximo galardón posible en la profesión) y consolidó su pertenencia al llamado grupo de “starchitects”; una suerte de Club de Toby cuyos miembros son constantemente requeridos para diseñar edificios en las principales ciudades del mundo, con ella como única miembro de excepción de género.

Si bien su inmensa creatividad le permitió desenvolverse con facilidad entre todas las facetas del diseño y su trabajo desdibujaba los límites entre el arte y la arquitectura, Hadid era tajante a la hora de situar el conjunto de su trabajo dentro del discurso arquitectónico y no el artístico. No son sus palabras, pero no dudo que Hadid estaría de acuerdo con la crítica Ada Louise Huxtable para trazar este límite: “¿La diferencia entre arquitectura y arte? La arquitectura debe cumplir con los mismos parámetros de una obra de arte, pero además tiene la responsabilidad de funcionar.”

Los homenajes en forma de entrevistas, comentarios y fotos son masivos en las redes. Me quedo, para terminar, con las palabras de Brett Steele, actual director de la AA: “Siempre supiste que tu arquitectura era planetaria, desde el principio. Gracias por tener la paciencia de permitir que la arquitectura se ponga al día.”

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