14 de noviembre de 2018
Redacción Publimetro |

'Unas líneas por Nazca', por Zoë Massey

“Esta vez no dejé que me ganara el miedo y los ojos se me llenaron de lágrimas al poder ver en directo las queridas líneas de la gran María Reiche”.

'Unas líneas por Nazca', por Zoë Massey Foto: Zoë Massey

Por Zoë Massey
FOTÓGRAFA

Punta Hermosa, 8 de la mañana. Trepar todo al carro, mochilas, bolsos, cámara y un sueño que vengo arrastrando desde hace como 20 años: viajar al Cusco manejando. Bueno, por el bien del mundo no manejo yo, pero en carro nos vamos. El “Pichirilo Road Trip” empieza con nervios pero harta emoción (Pichirilo, es nuestro pequeño y fiel carrito rojo).

La primera estación será Nasca. Soy (o era) de esas peruanas que no conocen las Líneas de Nasca. De chica recuerdo que alguna vez intentamos ir con mi madre desde Paracas, pero cuando la ruta en el desierto ya se hacía muy larga, dimos media vuelta y nos regresamos al hotel.

La carretera va bien, es tranquila un domingo. Dos peajes de 14 soles cada uno, y uno o dos de 7,50. Cámara en mano, el desierto es hermoso. Puede que no nos demos cuenta porque vivimos en él y lo hemos visto siempre, pero es hermoso. Esos cerros áridos, las dunas, la arena que con el viento cruza la pista. Y desmonte de construcción… un desastre, cerca a todas las zonas urbanizadas, las más humildes y las más VIP, desmonte contaminando un espacio natural. Vergonzoso. Igual que la cantidad de basura que se ve en casi toda la ruta. Doloroso.

Entrando a Palpa comemos sandía cortadita para llevar por un sol el kilo, luego de ver la “Cara del inca” en el perfil del cerro. El calor es fuerte, la Plaza de Armas muy bonita, tiene una escultura a la naranja en forma de corazón. Amo las esculturas que se encuentran en varios puntos de nuestro país: la de la maca en Junín, las ojotas gigantes en Chivay, el monumento al triciclero en Juliaca, los dinosasurios en varias otras ciudades.

Llegamos al mirador de las Líneas de Nasca. Yo le tengo terror a las alturas y sé que me pierdo de mucho por no subir unos escalones más. Pues esta vez no dejé que me ganara el miedo y los ojos se me llenaron de lágrimas al poder ver en directo las queridas líneas de la gran María Reiche. Es de verdad impresionante. No, no me lancé a la avioneta porque vamos, un paso a la vez. Puedes ver las manos, el árbol y la lagartija que fue cortada cuando se hizo la carretera, ya que nadie sabía que existía esta maravilla. Es impresionante de verdad. Anda, el mirador cuesta solo tres soles por persona. Es seguro. Es un miedo de 18 metros que se debe vencer.

En Nasca, salimos a pasear y buscar dónde comer. En el camino, un mural nos recuerda a Simón Bolívar y la lucha por nuestra independencia contra las tropas realistas. En la Plaza de Armas, el señor José Bendezú, de Ica, por dos soles te deja ver la luna en su telescopio. Él piensa que mientras unos le dicen que su amor por la luna, las estrellas y planetas es una locura, esto es algo que se debe compartir con los niños. Que de qué serviría tener un telescopio como ese guardado en casa, hay que compartir. Si lo ves, paga los dos soles, disfruta la vista y, sobre todo, conversa con él.

Datos útiles

  • El sobrevuelo de las líneas de Nasca en AeroParacas cuesta 80 dólares y dura media hora. Te recogen y dejan en tu hotel.
  • Una visita a los acueductos, las ruinas de Cahuachi, un paseo por las dunas en arenero y la casa/museo de María Reiche puede costar entre 80 y 130 soles.
  • Recomiendo eso sí, asegurar que se trate de agencias formales. No arriesgues tu seguridad ni vacaciones por ahorrar unos soles.

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