26 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

¿Tienes fuerza de voluntad? El test de los hábitos te lo dice

¿Sucumbes a la tentación de comerte una dona o quedarte dormido y no hacer ejercicio. Charles Duhigg, autor de La fuerza de los hábitos, te pone a prueba.

¿Tienes fuerza de voluntad? El test de los hábitos te lo dice

1. Cuando sientes ganas de comerte una galleta, tú…:
A La ignoras y luchas con la idea de degustarla.
B Te dices a ti mismo, si contesto los e-mails pendientes, puedo darme el capricho de comerme una.
C Comienzas a buscar alguna excusa para ir a comprarla.
D Corres hacia la bandeja de galletas que está en la sala de descanso.

2. Cuando ves una caja de donas en un mostrador:
A Entras en una autonegación. (“Yo soy más fuerte que ellas”.)
B Piensas en lo bien que te verás en la playa, si no te la devoras.
C La cambias por una galleta rellena de jalea, incluso si acabas de
saborearte un gran desayuno.
D Pides perdón y después limpias el azúcar que te quedó en la barbilla.

3. Cada mañana…
A Sales a correr. No importa si hace buen o mal tiempo; así nieve, tiemble o haya un huracán.
B Comes algo saludable y, si tienes tiempo, haces un poco de ejercicio.
C Miras con cara de pena la ropa de entrenamiento y luego disfrutas de un rico waffle frente a la TV.
D ¿En la mañana? ¡Hace años que no me levanto a esas horas!

4. Cuando deseas concebir un nuevo hábito, tú:
A Te programas mentalmente para realizar un nuevo algoritmo.
B Buscas un detonante que permita crear un comportamiento y el tipo de re-compensa que debes darte a ti mismo una vez que lo cumplas.
C Escribes una nota que diga: “No olvidar hacer…” y la pegas en el espejo.
D Piensas que establecer otra rutina es demasiado trabajo.

5. Vas a comenzar a entrenar para un triatlón, tú:
A Reduces tus horas de entrenamiento. Sientes que ya estás preparado para la gran competencia. Es un deporte cualquiera; un juego de niños.
B Elaboras un plan de entrenamiento, piensas en los posibles motivos por los cuales podrías incumplirlos y qué hacer cuando te encuentres con ellos.
C Le cuentas a tu hermana que te inscribiste para el maratón y luego olvidas entrenar.
D Vendes la entrada por Internet.

6. Si estás sentado en un restaurante mirando una cesta de panecillos…
A La ignoras sin hacer mayor esfuerzo. No has comido ni un carbohidrato en 12 años.
B Colocas los postres fuera de tu alcance para no caer en la tentación.
C Les echas sal y pimienta.
D Te comes todos los que puedas y guardas aquéllos que no te entraron.

7. Si te preocupas por beber demasiado…
A No vuelves a probar una gota de alcohol en tu vida.
B Intentas buscar las causas por las cuales estás tomando una copa todas las noches.
C Cambia los cocteles por medio vaso de vino o una cerveza después de la cena.
D Sustituyes el licor por drogas fuertes.

8. Después de tener un hijo, tu prioridad es:
A ¿Cuántas medallas de oro va a ganar mi vástago? Si obtiene menos de 10, lo consideraría como un fracaso.
B Le enseñas a tener hábitos de autodisciplina, como tender la cama a diario, lo que, a su vez, le facilitará hacer las tareas a tiempo.
C Haces todo lo posible para que tenga costumbres saludables y armónicas en el hogar.
D No te importa que tenga una figura paterna.

Puntuación
Date un punto por cada “A”, 2 por cada “B”, 3 por cada “C” y 4 por cada “D”.

8 puntos: eres el hombre o la mujer biónica. No te preocupas por los hábitos, todo depende de la manera en que los programas.

9 a 16 puntos: ¡felicitaciones! Entiendes que los hábitos se pueden planificar y cambiar. Sabes que requieren de un detonante y de una recompensa. Si logras distinguir qué es lo que despierta el cambio y qué tipo de recompensas debes atribuirles, puedes renovar cualquier norma de conducta.

17 a 24 puntos: has aprendido a controlar algunos patrones, pero puedes cambiar otros.

25 a 32 puntos: no te preocupes. Mejor continúa divirtiéndote con los video-juegos.

Charles Duhigg nos responde sobre los hábitos

¿Cómo manejarlos?
Los hábitos son meca-nismos automáticos de conducta necesarios para la supervivencia, pero ¿qué pasa cuando se convierten en patrones autodestructivos? Duhigg nos explica.

¿Qué es un hábito?
Hay partes del día en que somos irreflexivos y nuestra conducta se convierte en mecanismos automáticos: los hábitos. Este instinto para ahorrar esfuerzos nos permite dedicar nuestra energía mental a cosas más importantes.

¿Y cuáles son los malos hábitos?
Cuando no puedes evitar hacer algo, pero en el fondo sabes que no deberías hacerlo.

¿Cómo se crea un hábito?
Para intentar ahorrar esfuerzo mental, el cerebro gasta una gran cantidad de energía al inicio de un nuevo hábito en su afán por encontrar algo, un de-tonante, que le muestre pistas del patrón de conducta que debe seguir. El proceso que se desarrolla es una secuencia de tres pasos:

DETONANTE: el dispa-rador que determina que nuestro cerebro entre en el modo au-tomático y le señala cual hábito debe usar.

RUTINA: puede ser física, mental o emocional.

RECOMPENSA: le ayuda a distinguir si merece la pena repetir esta secuencia en particular en ocasiones futuras. “Con el tiempo, dicha secuencia la ejecuta-mos automáticamente hasta que se ​​entrelace con el detonante y la recom-pensa y surge un gran sentido de la ilusión y anhelo. Es ahí cuando nace un nuevo hábito”.

Vía Publimetro México

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Gracias a todos los que colaboraron con la Reciclatón.

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