23 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

'El temor y el amor', por Milagros Agurto

Una mirada a estas dos fuerzas que mueven a los seres humanos y sobre las que debemos tener conciencia y esperanza.

'El temor y el amor', por Milagros Agurto Debemos perder el miedo a pedir cariño, abrazos, besos, sonrisas... Todos necesitamos de caricias (Foto: Shutterstock)

Por Milagros Agurto
Nutricionista
Coach de Vida Empresarial y de Salud

La manera en la que estamos en el mundo, la forma cómo lo miramos, manifiesta nuestro sistema de creencias, nuestros paradigmas, nuestras proyecciones, nuestros prejuicios. Pero, en realidad, debería dejar de decir “nosotros” para usar la primera persona en singular, como debe ser, pues solo así la posibilidad de tomar conciencia aumenta, siendo responsables del cambio: lo que yo tengo como sistemas de creencias, mis paradigmas, proyecciones, mis pensamientos limitantes, prejuicios, críticas, etc. Ahora, ¿cuáles son esos sistemas de creencias que tengo? ¿Cómo pueden afectar mi vida y mi relación con los demás y con la vida misma? ¿Cómo puedo liberarme de esas falsas creencias? En estas creencias también están el temor y el amor, dos fuerzas que mueven a los seres humanos.

El temor

El temor, como tal, nos ata. Si bien es cierto que el miedo nos avisa del riesgo vital, el temor está en nuestra imaginación. Son los monstruos que hay en nuestras cabezas, en nuestros espíritus, y que pueden afectarnos de tal manera que nos paralizan, sin darnos mayor posibilidad de actuar. Ese temor es el que nos lleva a tener una vida que llamamos “de lucha constante”, de tener la sensación de que no logramos las cosas.

Finalmente todo aquello a lo que tememos ocurre, porque lo hemos “deseado” tanto sin saberlo a partir del temor, que lo hemos programado para que se haga realidad. Tan simple como decir: “abrígate que hace frío y te puedes resfriar”… y finalmente te resfrías. A esto también se le llama el efecto Pigmalión. Una frase de Blaise Pascal lo define: “Trata a un ser humano como es y seguirá siendo como es. Trátalo como puede llegar a ser y se convertirá en lo que puede llegar a ser”. Es decir, el temor está en la mente y no en la realidad. Cambiemos el temor a perder por la confianza.

El amor

El escritor y conferencista Alex Rovira explica el amor como la voluntad de comprender la singularidad del ser y sus circunstancias. Amamos a alguien cuando tenemos la voluntad de comprenderlo; y si esto no ocurre, tener la certeza de que se hizo lo mejor para lograrlo. Amar es cuidar, hacer las cosas coherentes con lo que decimos, es decir, que la actitud o el comportamiento observable estén de acuerdo con el amor que decimos tener. Amar es inspirar.

Cuando hablo de amor, no solo hablo del amor a la pareja, sino del amor a nuestros hijos y a todas aquellas personas que amamos. “El que ama procura que el ser amado construya una narrativa interior que le sostenga especialmente en la adversidad”, concluye Rovira. La pregunta es: ¿Cuántas veces hemos logrado construir historias que fortalezcan a las personas que amamos? La respuesta puede ser dolorosa para algunos.

La palabra es poderosa, pronunciarla tendrá un efecto tanto para producir las cosas buenas como para las no tan buenas. Lo más importante es reivindicar la ternura como un acto de amor, las caricias físicas y emocionales. Las primeras son las que se dan con el contacto físico ylas otras con la mirada, la sonrisa. Hoy por hoy, con el ritmo de vida que tenemos, todo esto es tan escaso que a pesar de estar hiperconectados vivimos más desconectados que nunca.

Sería importante dejar esa inercia en la que hemos caído por tanta aceleración, cumplimiento de obligaciones y estrés diarios para dejar de aislarnos. La consecuencia del aislamiento es el abandono de uno mismo, el desencuentro y, en consecuencia, la pérdida de la comunicación. Y esto puede abrir grietas en las relaciones. Es mejor procesar las emociones, identificarlas, aceptarlas, abrazarlas.

Y aquellas que pueden ser desagradables, soltarlas, hablar de lo que se siente y transformarlas para recuperarnos a nosotros mismos. Por supuesto, es muy importante la comunicación entre los seres amados. Recuerden esto, cuanto mayor es el conocimiento mayor es el amor, cuanto más grande es el amor, más queremos saber. Se resume en: “Yo te amo, te quiero conocer más. Cuanto más te conozco, en principio, te voy a amar más”. Todo esto, basado en el respeto, la admiración y el afecto profundo. La fuerza sin amor es energía gastada en vano.

La economía de caricias

De hecho, sabemos que los seres humanos necesitamos para vivir de aire, alimentos, abrigo, etc. Sin embargo, también necesitamos de caricias, que son una unidad de reconocimiento y que nos hacen sentir bien. Cuando las caricias están ausentes se produce un efecto inverso. Si no tenemos las caricias positivas las buscaremos, aunque sean negativas (por hambre de caricias) a partir de los conflictos, con el hijo/hija, la pareja, los padres, etc. Muchas disfunciones en nuestras relaciones nacen por la ausencia de caricias. No tengamos miedo a decir: “abrázame, dame un beso, mírame, sonríeme”. Y miremos si los conflictos que tenemos se dan por este mecanismo.

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