19 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

Río Feliz [OPINIÓN]

“A veces hay que saber encontrar la felicidad en lo más simple. En el agradecimiento, que es mío y eterno”.

Río Feliz [OPINIÓN] (Foto: Zoë Massey)

POR ZOË MASSEY
Fotógrafa
@ZoePix

Hoy te voy a contar algo del corazón y mi recomendación es que lo leas con el tuyo abierto, para que puedas sentir algo de lo que viví la semana pasada.

Llegué a Juliaca el miércoles para descubrir que no solo no hacía tanto frío como esperaba, sino que la altura me afecta mucho más de lo que creía. Pero más importante que eso, llegué para descubrir con mis propios ojos lo que un pequeñísimo grupo de personas está logrando con mucho cariño.

Conocí familias que han sido beneficiadas con la modificación de sus casas de adobe. Ahora, gracias a un diseño desarrollado por la PUCP, sus paredes y techos dejan el frío afuera. “Mi abuelita no se enferma hace dos años”, me dijo Nidia mientras hilaba alpaca natural en su rueca de caña y madera, sentada en el piso descalza y sonriente. “Ya no tengo que ir a Juliaca por comida”, me dijo Simona mientras orgullosa enseñaba su vivero. Efraín me cuenta cómo ahora su comida es más variada y que los tomates que salen de su sembrío son más sabrosos, mientras Hilda, su esposa (o era Nilda, disculpen el soroche), recoge un sol de la más aromática albahaca para darle a Nancy.

Nancy es la hormiguita chambera en Puno. Va visitando comunidades, conociendo a su gente y sus necesidades y coordinando la entrega de alimentos y quien sabe cuántas cosas más, manejando su camioneta por el altiplano. Mientras tanto, aquí en Lima, Ximena junto a los creadores de esta magia, Laura y Joaquín, se parten en mil para conseguir los fondos y poder seguir ayudando a más peruanos. Solo son cuatro personas y ya alimentan a casi 400 niños, han entregado 250 casas calientes y limpias, todas con cocinas mejoradas, y ahora se embarcan en la construcción de invernaderos que permiten que a casi 4000 m.s.n.m., donde no crecen más que dos tipos de ichu, la gente pueda cultivar coles, espinacas, tomates, acelgas, coliflores, aguaymantos, fresas, zapallitos, melones, apios y más.

“Nosotros no les pedimos nada a cambio, no pertenecemos a ningún partido político ni iglesia, somos peruanos ayudando a peruanos. No soy alguien distinto, mi DNI es del mismo color que el de ustedes, lo único que les pedimos es que cuiden lo que han recibido, que es solo de ustedes, que ayuden a los abuelitos que viven solos y que nos cuiden a Nancy cuando venga a verlos”, dice Joaquín mientras entrega ollas a la comunidad de Caminaca, una de las tantas donde la gente sobrevive en este país con un sol al día. Porque eso dicen ellos mismos, no viven de algo… sobreviven.

Yo fui a conocer. En mi locura decidí llevarles cometas, donadas por amigos con el corazón bonito, a los niños de Kusimayo. Volé cometas, corrí en un cerro, casi me desmayo en el carro. Sonreí hasta las lágrimas oyendo una canción en quechua sobre las cometas, me llené el alma de cariño con los abrazos de niños chiquititos, hasta hoy me sale pica pica de la ropa y serpentinas de las mochilas. A veces hay que saber encontrar la felicidad en lo más simple. En el agradecimiento, que es mío y eterno.

Esta columna se me queda enanita para todo lo que pudiera contarles de esta gente increíble, del Kusimayo organizador y de los Kusimayo beneficiados. De los amigos que se unen a ayudar, de los que dan la mano sin dudarlo y de la pequeña Ruth que nos cantó feliz en la inauguración de su casa, la de su vecina, la de su vecino y la de varios más.

El Perú no es Lima y sé que algunos lo tienen claro. El Perú no se va a arreglar solo regalando cosas, jamás va a ser mejor si por regalar esperas algo a cambio (como un voto), jamás vamos a crecer si nos hacemos tan distantes y ajenos de la realidad de nuestro país, de ese que se pasa varios días del año a -20C°, que va descalzo, que come casi solo papa, pero que sonríe del corazón porque te diste cuenta que existe.

Únete a Kusimayo. Hay maneras de generar cambios reales en la vida de otros y esta se lleva todo mi respeto y cariño. Gracias por llevarme y darme una lección de vida. Gracias sobre todo por estar tan despiertos. Tu tarea: www.kusimayo.org.

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