18 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

Por qué no es recomendable estirar antes de entrenar

La reconocida entrenadora física Vanna Pedraglio nos explica por qué este tipo de ejercicio puede ser perjudicial antes de practicar un deporte que demande un esfuerzo intenso

VANNA PEDRAGLIO

Primero, es bueno dejar en claro a qué me refiero con estirar. Es un trabajo de flexibilidad que consiste en mantener una misma postura de manera pasiva durante varios segundos. Su objetivo es mejorar el rango de movimiento de la articulación a la cual aplicamos la tensión. La flexibilidad se considera como una capacidad física, tanto como la fuerza, la resistencia o la potencia. Por eso, es recomendable trabajarla por separado o en un momento distinto al del deporte que estes por practicar. La flexibilidad en sí misma puede tener mucha importancia para el deporte que practiques, por lo que es fundamental entrenarla, pero como complemento.

Teniendo esto claro, les explico por qué no se debe entrenar la flexibilidad o hacer estiramientos pasivos antes de practicar un deporte que nos demande un esfuerzo intenso.

Como ya mencioné, la flexibilidad es una capacidad física, no siempre complementaria al tipo de entrenamiento que vamos a realizar, sobre todo si este implica la activación enérgica de nuestra musculatura. Muchos utilizan esta metodología como calentamiento, pero como su nombre lo dice, este último tiene otro propósito y no necesariamente es el de ampliar los rangos de movimiento. El calentamiento es fundamental para elevar la temperatura corporal, oxigenarnos, trabajar la técnica y activar nuestro sistema nervioso y musculatura, de tal manera que los subsiguientes movimientos sean controlados y eficientes, evitando las lesiones.

¿Qué pasa si en lugar de un calentamiento bien desarrollado con movimientos activos antes de entrenar hacemos estiramientos pasivos? Primero, estaremos disminuyendo nuestra fuerza efectiva. Al estirar antes de, por ejemplo, trabajar con pesos elevados, le estamos dando al cuerpo un estímulo contrario –el de relajación–, y por ende puede disminuir el rendimiento de los músculos.
El estiramiento, además, tiene un efecto negativo sobre la potencia general. En el entrenamiento de potencia o de máxima velocidad para realizar un movimiento, lo que buscamos son contracciones explosivas. No tener la musculatura preparada a una temperatura adecuada puede ser causa de lesión.
Por otra parte, si te estiras puedes lesionarte incluso antes de empezar tu sesión de entrenamiento. Como una capacidad física en sí misma, la flexibilidad debe entrenarse de forma progresiva y consciente. El cuerpo tiene varios mecanismos de defensa contra las lesiones, es una biocomputadora perfecta cuyas reglas no se deben transgredir.

Por ejemplo, si de entrada sobreestiramos una pierna, los tendones y ligamentos de la cadera también se van a sobreestirar. Si no están preparados, habrá un reflejo contrario de contracción máxima para evitar que estas estructuras se rompan. Por eso hay tantas lesiones por contracturas que dejan a los deportistas “doblados”. Hasta se pueden dar casos extremos de desgarros.

Dicho esto, ya debemos tener claro que el objetivo del estiramiento es completamente diferente al de calentamiento. Mantener una postura estática provoca que se relajen la musculatura y todos los tendones que la acompañan, causando reacciones más lentas.

Entonces, ¿no debe hacerse entrenamiento de flexibilidad? Claro que sí, pero tiene normalmente dos objetivos. El primero –y por el cual es más utilizado– es relajar el cuerpo. Por eso, el momento ideal para realizar este tipo de ejercicios es al final de la sesión de entrenamiento y no al inicio. El segundo objetivo va en función de tu deporte y de lo que quieras conseguir. Por ejemplo, si haces danza, ballet, acrobacia, yoga, surfing u otro deporte donde esta capacidad juegue un papel importante, debes dedicarle una sesión completa a este tipo de estímulos para lograr los beneficios que buscas.
Antes de entrenar, mejor prueba entrar en calor con movimientos ligeros articulares, con un trote ligero o haciendo ejercicios de gimnasia básica o de técnica de atletismo, tales como zancadas, multisaltos, giros, etc. No hay nada mejor que practicarlos por ti mismo y encontrar qué funciona mejor para cada quien de manera individual. ¡Mucha suerte, mucho sudor y a hacer deporte!

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