26 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

'Miénteme como siempre', por Milagros Agurto

La verdad puede parecer dolorosa, pero nos libera. ¿Estás dispuesto a gestionar los cambios de tu propia vida?

'Miénteme como siempre', por Milagros Agurto Introducir un cambio importante -como alimentarse mejor y hacer actividad física- implica asumir responsabilidad

Milagros Agurto
Nutricionista
Coach de Vida – Empresarial – Salud

Ya te imagino cantando la famosa canción de Luismi “…miénteme como siempre, por favor mientéme….” Y eso es lo que cantan las personas cuando se trata de su peso y del tratamiento para reducirlo. ¿Aún no me comprendes? Pues es muy sencillo y lo explicaré por partes.

1. El tratamiento para la reducción del peso se ha banalizado, es decir se presenta como algo superficial, fácil y sencillo. Y en realidad el sobrepeso y la obesidad es una enfermedad y debe tratarse con mucho respeto. No me imagino pidiéndole a tu amigo/a que comparta contigo la receta de un oncólogo, reumatólogo, oftalmólogo o que ellos te prometan la curación de una enfermedad crónica en 12 pasos y con resultados infalibles y sostenibles en el tiempo.

2. Cómo esto tiene que ver con los alimentos, algo que todos manejamos de diario, es común que las personas digan “yo se comer”, “me conozco todas las dietas”, “yo como sano”, “leo mucho en internet” y otras expresiones que denotan autosuficiencia con el tema. Sin embargo, si saben tanto ¿por qué necesitan del profesional? Es ahí donde les pregunto ¿y qué puedo hacer por ti entonces? A lo que responden es que…”como por ansiedad” “no sé porqué subo de peso” “mi metabolismo ha cambiado”, etc. Lo que significa que no se trata de qué o cómo comes, sino de conocer anatomía, fisiología, patología y todas las “logias” de la medicina para un diagnóstico y un tratamiento adecuados.

3. Y mientras haces la historia clínica te dicen: Te advierto que…… “no haré ejercicios porque no tengo tiempo”, “no voy a dejar de tomar trago porque tengo muchas reuniones”, “no comeré verduras porque no me gusta”. Y yo todavía no les he dicho nada sobre el tratamiento, así que, llegando al punto álgido me repiten nuevamente todas sus condiciones. Yo les pregunto ¿si tuvieras cáncer harías todo el tratamiento a pesar de la caída del cabello? Y obvio, la respuesta es un rotundo ¡Si!. Entonces, repregunto ¿qué te impide hacer cambios que te ayudarán a lograr este objetivo? Y generalmente no tienen respuestas.

4. Pero la mente es rápida y como en Star Wars, el imperio contraataca y al sentirse “atrapados” argumentan: yo he hecho dietas sin ejercicios, comiendo solo carnes un día, al otro día solo palta con chorizos o huevos o pollo a la brasa y fin de semana me liberaban…. Comía lo que quería….

Es aquí donde la canción de Luismi tiene sentido. Nos gusta que nos mientan, mientras eso este de acuerdo con nuestra conveniencia, no genere dolor por la gestión del cambio o la salida de la zona de confort y especialmente la responsabilidad de asumir que somos los protagonistas de nuestra vida y que no depende de la dietita, la pastillita, el personal trainer o del nutricionista al que llamamos 24 horas para preguntarle si tomo té o café; sino única y exclusivamente de “mí”. Y lo escribo en primera persona para que al leerlo cada uno se identifique como responsable de su propia vida y de las consecuencias de sus actos, en los que llamamos “locus de control interno”.

Es aquí donde la canción de Luismi tiene sentido. Nos gusta que nos mientan, mientras eso este de acuerdo con nuestra conveniencia, no genere dolor por la gestión del cambio o la salida de la zona de confort y especialmente la responsabilidad de asumir que somos los protagonistas de nuestra vida y que no depende de la dietita, la pastillita, el personal trainer o del nutricionista al que llamamos 24 horas para preguntarle si tomo té o café; sino única y exclusivamente de “mí”. Y lo escribo en primera persona para que al leerlo cada uno se identifique como responsable de su propia vida y de las consecuencias de sus actos, en los que llamamos “locus de control interno”.

Es aquí donde la canción de Luismi tiene sentido. Nos gusta que nos mientan, mientras eso este de acuerdo con nuestra conveniencia, no genere dolor por la gestión del cambio o la salida de la zona de confort y especialmente la responsabilidad de asumir que somos los protagonistas de nuestra vida y que no depende de la dietita, la pastillita, el personal trainer o del nutricionista al que llamamos 24 horas para preguntarle si tomo té o café; sino única y exclusivamente de “mí”. Y lo escribo en primera persona para que al leerlo cada uno se identifique como responsable de su propia vida y de las consecuencias de sus actos, en los que llamamos “locus de control interno”.

Punto aparte es el factor independencia, ya que la idea del tratamiento debe ser precisamente lograr la autogestión de las decisiones para el aprendizaje, el hecho de llamar al as 12 de la noche para preguntarle al profesional que comer en el banquete del diplomático; no es precisamente lo mejor, ya que la persona siempre necesitará de un bastón. Sin embargo, eso emocionalmente llena vacíos y da estatus, “Yo puedo llamar a mi nutricionista a cualquier hora para preguntarle que como”…. Y como este tema no ha terminado, continúo la próxima semana.

Las fases de la gestión del cambio:

1. Preocupación: detecto que algo debo hacer

2. Shock: viene con miedo a lo desconocido

3. Resistencia: rabia por las nuevas condiciones

4. Aceptación racional: comprendo que debo hacerlo, resuelvo dudas

5. Aceptación emocional: entre la nostalgia y la esperanza

6. Apertura: olvidando el pasado y viendo la realidad con alegría

7. Integración: aceptando lo errores y viendo los aciertos, se produce la confianza

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