25 de junio de 2019
Redacción Publimetro |

[Una imagen, algunas palabras] 'Una azotea que hizo historia', por Sengo Pérez

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[Una imagen, algunas palabras] 'Una azotea que hizo historia', por Sengo Pérez

La historia de la primera fotografía.

La historia de la primera fotografía.

Poco conocida, a lo sumo por estudiantes de fotografía, una desenfocada y borrosa imagen en blanco y negro de una azotea de Saint-Loup-de-Varennes, una localidad de Borgoña, tiene sin embargo una enorme virtud: ser la primera o por lo menos la más antigua fotografía que se conserva.

“Punto de vista desde la ventana de Le Gras” fue tomada por el francés Joseph Nicéphore Niépce en 1826 desde su despacho tras ocho horas de exposición, dato no menor teniendo en cuenta que ahora no llevaría hacerla más que una fracción de segundo.

Usó una placa de peltre, tratada posteriormente con betún de Judea de 20 × 25 cm.

Pésimo dibujante --eso dicen- el francés quería plasmar la realidad tal cual, dado que sus nulas habilidades como dibujante no lo permitía.
Terrateniente, litógrafo, y científico aficionado, Niépce era también inventor, oficio muy preciado y necesario considerando que en aquellos tiempos faltaban muchas cosas para ser inventadas. El pirelóforo, por ejemplo fue un motor para barcos inventado por este personaje (junto a Claudio, su hermano mayor).

Empezó usando a la piedra como soporte en donde fijar sus imágenes, obtenidas a través de una cámara oscura, le siguió el papel, el cristal y varios metales como estaño y cobre. Finalmente fue a través del peltre, una aleación de estaño, cobre, antimonio y plomo, que entró en la historia.
Llamó al procedimiento “heliografía”, escritura con el sol.

Actualmente, la fotografía se exhibe en el Harry Ransom Humanities Researchs Center de la Universidad de Texas en Austin, Niépce murió el 5 dejulio de 1833 a los sesenta y ocho años, en su casa de campo de Le Gras, en donde tomó la foto de la azotea. Nunca hubiera imaginado entonces que aquellos granos amorfos que conformaban su fotografía, se convertirían en perfectos pixeles, años después, para conformar millones de selfies mendigos de un “me gusta”. Ni que mucha gente cayera de azoteas por hacerlas.

Por Sengo Pérez

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Una imagen, algunas palabras.

Una foto se “lee” en segundos y sin palabras, la imagen entra por los ojos y queda presa de la memoria, el tiempo que allí permanece la puede hacer inolvidable. Pero atrás de una foto, siempre hay una historia que se cuenta en palabras.

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