18 de febrero de 2019
Redacción Publimetro |

'Gordorexia recargada', por Milagros Agurto

¿Por qué no hacer de esta palabra algo diferente? Apuntes para mejorar la relación que tienes con tu propio cuerpo.

'Gordorexia recargada', por Milagros Agurto La imagen es referencial. Foto: Shutterstock

Por Milagros Agurto
Nutricionista y coach

Hoy está de moda cualquier palabra que termina en “exia”; que si la vigorexia, la ortorexia, la midorexia y etc. Hace algunos años escribí sobre un término que de manera totalmente arbitraria creé. Una palabra que buscaba cambiar de nombre a la gordura para que pudiera entrar en la familia de las “exias”, de tal forma que al pronunciarla nos sintamos “in”, chic o de moda, y en la reunión con las amigas tuviéramos de qué hablar. Entonces se me ocurrió crear la palabra “gordorexia”. Sonaba fashion, inclusivo y menos dañino.

Pero ¡tranqui!, como dicen los adolescentes. Ya dije que no se trata de una nueva patología que haya descubierto el futuro Premio Nobel. Con calma explicaré lo que significa la “gordorexia”, que para este momento ya está en la versión recargada 2.0, lo que en buen romance define lo que ocurre en la consulta, con el añadido de que ya pasaron casi 10 años de su creación.

En ese entonces, convertí una palabra estigmatizada en algo diferente para salir del problema, de la emoción y entrar a la solución. Si tú eres de esas personas que, al mirarse al espejo o al ponerse el jean (por más talla small que seas) sienten que se rebalsan algunos rollitos, entonces lee hasta el final mi columna.

Ahora bien, la pregunta del millón: ¿Cómo intentar transformar esta situación? ¿Cómo convertir los mondongos en carne? Y la respuesta no es tan sencilla, no es “comer menos”, sino cuidar los detalles. Aquí, factores a considerar.

1. Actividad física y ejercicio: La actividad física se da cuando buscas motivos para estar en movimiento, como ir a comprar el pan a pie. El ejercicio ya es planificado y tiene objetivos. Si nunca hiciste actividad física o ejercicios, créeme que no es el momento para inscribirte en la maratón del próximo mes. Tampoco salgas corriendo al gimnasio para hacer tres horas diarias de ejercicios o darle tres vueltas (12,6K) al Pentagonito en una. Eso será “partida de caballos, parada de borricos”, pues al día siguiente no te moverá ni Mandrake y seguramente abandonarás el ejercicio. Lo primero es empezar de acuerdo a tu condición física actual e ir aumentando en intensidad y duración los ejercicios. Verás resultados maravillosos. La palabra clave es constancia. Recuerda al iniciar tu rutina hacer un calentamiento y al finalizar relajar los músculos. Solo el músculo que se ejercita te ayudará a “quemar la grasa en exceso”. Para tener una vida activa, algunos autores sugieren que al menos debemos caminar 10 mil pasos diarios.

2. Alimentación: ¿Sales de casa sin tomar desayuno y literalmente “la pasas en blanco” hasta la hora de almuerzo? ¿Eres de esas personas que aguantan un poco más y llegan a casa en la noche y pueden comerse la refrigeradora entera como un pac-man? Si crees que has ahorrado calorías, te diré que has sucumbido a la “gordorexia” y eres de esas personas que se creen cuanta tontera les dicen. La idea es tener un plan de alimentación adecuado a las necesidades y que te permita aprender a comer. Desterrando mitos y adefesios que no colaboran a tu salud mental y, por supuesto, al logro de tus objetivos. Un tema muy importante a propósito de esto: recuerda que “cuando se legaliza (acepta) el consumo de un alimento, se está legalizando (aceptando) su relación con el cuerpo”. Y esto me lleva al punto 3.

3. La relación con tu cuerpo y contigo: Sí, ya sé. Te metiste a estudiar coaching nutricional por Internet, has aprendido a hacer dietas y ahora te crees nutricionista. Cuidado que te pueden denunciar porque no tienes las competencias para ejercer esta profesión. Pero siguiendo con el tema, la forma en que comemos está muy relacionada con nuestro yo, entre otras cosas. Y como este tema tiene para más, prometo continuar la próxima semana, explicándolo profundamente.

Te dejo una tarea. Pregúntate diariamente:

  • ¿Cuán activo ha sido mi día hoy? Y por favor, no respondas: “Es que trabajo o estudio 24 horas, no tengo tiempo”. Esa respuesta no es una opción.
  • ¿Cómo ha sido mi alimentación? ¿Estoy comiendo de todos los grupos de alimentos? ¿Encuentro cereales, frutas, verduras, aceites y grasas, carnes y huevos, lácteos, menestras, tubérculos y raíces diariamente en mi alimentación?
  • ¿Cómo va la relación con mi cuerpo y conmigo? ¿Hace cuánto no me digo “te amo”?

Factbox:

Mitos a desterrar

  • Dolor es amor: Más me duele, mejor hice el ejercicio. Falso, lo que estás haciendo es malograr tus músculos, estás teniendo microrupturas por ejecutar mal el ejercicio.
  • Sudor es perder grasa/adelgazar. Falso, la transpiración es la forma en la que tu cuerpo regula su temperatura y se enfría. La grasa del cuerpo no se derrite como la mantequilla en la sartén. Así que deja tu buzo térmico y tu faja, que lo único que hacen es deshidratarte.
  • Las galletas de agua no engordan. Falso, pueden aportar tantas calorías como cualquier otro alimento. No existe alimento que engorde o que adelgace. Punto. Y eso escríbelo para cualquier pregunta similar sobre el plátano, las uvas, las pecanas, el arroz, etc. ¿Engordan? Ni engordan ni adelgazan si los sabes comer.

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