21 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

'¿Por favor miénteme?', por Milagros Agurto

Cambiando el paradigma sobre el tratamiento para la reducción del peso.

'¿Por favor miénteme?', por Milagros Agurto Una persona no es 'gordita' ni obesa. Más bien 'tiene' sobrepeso. Nadie es la enfermedad o condición que pueda tener

Por Milagros Agurto
Nutricionista
Coach de Vida – Empresarial – Salud

La semana pasada escribí sobre todo lo que interviene en el tratamiento para la reducción del peso, que es una sumatoria de procesos que van más allá de la simple reducción de las calorías. En principio, aceptar que es una enfermedad. Que en el tratamiento no solo se debe llevar un “plan dietético” que encasilla a la persona a lo que debe comer de lunes a sábado y el domingo “come lo que quiere”. O sumar una sarta de alimentos locos repletos de grasa o pura proteína y etcéteras que a la larga pueden generar daño.

Se trata, más bien, de aprender a elegir lo adecuado, aprender a comer y a respertar el yo como eje principal de la prescripción. Sin embargo, como eso es un proceso que toma tiempo y en el que la paciencia es algo fundamental, generalmente las personas no quieren darse el trabajo de salir de su zona de confort y prefieren la mentira que puede sonar como verdadera con resultados rápidos pero que no son duraderos, dietas altamente eficaces pero con bajísima sostenibilidad. Pero ahí está el detalle, diría el recordado Cantinflas: a las personas no les importa y pasan por uno, dos o infinitos tratamientos –profesionales y los que existan– hasta que ya no puedan más y se dan cuenta de que han vivido engañándose en lugar de afrontar el cambio y todo lo que significa.

Y es importante identificar lo siguiente:

1. El tengo vs. el soy: Generalmente las personas dicen con cariño “ soy/es gordito (a)”. Al usar el diminutivo minimizamos lo que ocurre. Además, hay algo que es muy importante: cuando se dice “soy obeso”, el soy lo da como una condición de la persona. “La persona es” y cambiar el pensamiento o lo que llaman “mindset” requerirá de un mayor esfuerzo. La palabra correcta es “tengo…” obesidad, hipertensión, diabetes, etc. Nosotros no somos la enfermedad, la tenemos y, por lo tanto, al tenerla la podemos regular, controlar, manejar; despersonalizándola. Por eso, cambiar la verbalización es un paso importante. Y recuerden, sin diminutivos.

2. La culpa vs. la responsabilidad: También es común escuchar en la consulta, “me vas a gritar”, “me vas a llamar la atención”, “he pecado”, “me porté bien hasta que pequé” y otras frases llenas de culpabilidad y victimización. Cuando comprendemos que lo que ocurre es mil por ciento responsabilidad de cada uno, que lo que ocurre es una consecuencia lógica de mis actos, entonces la victimización se acaba. Se gana empoderamiento y la capacidad de decisión.

2. La culpa vs. la responsabilidad: También es común escuchar en la consulta, “me vas a gritar”, “me vas a llamar la atención”, “he pecado”, “me porté bien hasta que pequé” y otras frases llenas de culpabilidad y victimización. Cuando comprendemos que lo que ocurre es mil por ciento responsabilidad de cada uno, que lo que ocurre es una consecuencia lógica de mis actos, entonces la victimización se acaba. Se gana empoderamiento y la capacidad de decisión.

¿Cómo lograr el cambio? Eso también es parte del proceso del aprendizaje. A medida que vayamos aceptando que cambiar el pensamiento es fundamental para lograr el éxito, el tiempo que toma ver resultados se va acortando. Las personas se vuelven más flexibles, aceptan con mayor facilidad y alegría el cambio y, además, buscarán estar en él como parte de un proceso de mejora continua.

Si todo cambio se inicia con un sueño, y al sueño para que se convierta en realidad hay que ponerle fecha de caducidad, entonces recuerda esto que escribiera John Maxwell: “Cuando posees tu propio sueño; te sentirás bien, le da alas a tu espíritu, te entusiasmará, te mantendrá despierto por la noche, te sacará de tu zona de comodidad, será satisfactorio para ti, sentirás que fuiste hecho para a hacerlo”.

Mis sueños y cómo lograrlos

1. Identifica qué quieres lograr, cuáles son tus sueños, escríbelos siempre en positivo: mejorar mi peso y % de grasa.

2. Hazlos tangibles en forma de metas alcanzables. La sumatoria de las metas te ayuda a lograr el objetivo. Ponle fecha a cada meta. Ejemplo: Iniciar rutina de ejercicios.

3. Busca qué alternativas tienes, tus posibilidades, qué puedes cambiar. Ejemplo: Empezar con caminatas de 3k/h cuatro veces por semana.

4. Cuáles serán las acciones o tácticas con las que irás logrando eso. Ejemplo: Levantarme a las 5:30, escuchar música mientras camino.

5. Evaluar resultados. Ejemplo: cuánto camine, cómo me sentí, necesito aumentar tiempo.

6. Retroalimentación. para cambiar si es necesario algo del proceso.

7. Acción. Las nuevas acciones para el cambio.

8. Evidencias. Evaluar de manera tangible el proceso.

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