26 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

Familia: ¿Cómo debe cerrarse el ciclo de vida de un miembro de la familia?

El Vaticano prohíbe esparcir o conservar en casa las cenizas de los difuntos cremados. ¿Cuál es la mejor manera de sobrellevar el proceso de duelo? La psicóloga Martha Kaik nos da algunos alcances sobre este tema.

Familia: ¿Cómo debe cerrarse el ciclo de vida de un miembro de la familia? El Vaticano sigue prefi riendo la sepultura de los cuerpos. Si bien acepta la cremación, los funerales en estos casos podrían prohibirse si la familia insiste en esparcir las cenizas o conservarlas en casa. / SHUTTERSTOCK

MARÍA PÍA ARRIOLA

Gran polémica causó ayer el anuncio de la Iglesia Católica, que señala la prohibición de esparcir las cenizas de los difuntos en “aire, tierra o mar” o conservarlas en casa, prácticas consideradas “en desacuerdo con la fe de la Iglesia”.

Según el documento Instrucción Ad resurgendum cum Christo, firmado por el Papa Francisco, esta medida busca evitar cualquier “malentendido panteísta, naturalista o nihilista”.

Así, las cenizas solo podrán ser depositadas en los cementerios o en lugares sagrados, como las iglesias. “Así se evita el riesgo de que los muertos sean olvidados por sus familias y la comunidad cristiana”, afirma el texto redactado por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Pero ¿qué tan convenientes son estas prácticas para procesar mejor el duelo? La psicóloga Martha Kaik explica que parte de la aceptación de la muerte de un ser querido es el “ritual” del velatorio.

“El acompañar al difunto durante una noche o un día fomenta y ayuda al pro ceso de aceptar la muerte de una persona. Tiene una función psicológica, la de ubicarnos en la realidad y no caer en la fantasía en la que pueden caer algunas personas que sufren por la desaparición de un ser querido o cuando hay muertes en las que no aparece el cuerpo”, indica.

En tal sentido, conservar las cenizas en una casa no ayudaría mucho en ese proceso. “Tenerlas cerca no ayuda a la separación y aceptación de la pérdida. Además, se pueden fomentar pensamientos mágicos, como que se puede conversar con un ser querido, cuando no está presente, y generar conductas fuera de lo normal”, dice Kaik.

La psicoterapeuta considera que tirar las cenizas o esparcirlas sí ayudaría al proceso de aceptar la muerte. “Sin embargo, desde el punto de vista católico se quitaría el velo de respeto por el cuerpo. Si uno profesa esta religión, es preferible ceñirse a las reglas, pero es un tema de principios y valores de cada familia”, explica.

Por último, la especialista refiere que cuando una persona atraviesa por un duelo lo mejor es “quedarse con lo mejor que el ser fallecido nos ha dejado”.

“Debemos aceptar la muerte como parte de la vida. No debemos cortar ese proceso. Hay que sentir la pérdida, llorar, estar con las personas queridas y buscar soporte”, añade.

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