15 de diciembre de 2018
Redacción Publimetro |

'Discutir sin hacerse daño', por Zendy Manzaneda Cipriani

“Me animo a contarles un hecho que me sorprendió. La semana pasada alojé a una pareja de jóvenes esposos daneses en mi casa…”.

'Discutir sin hacerse daño', por Zendy Manzaneda Cipriani La importancia de la madurez emocional en las relaciones de parejas. (Foto referencial: Shutterstock)

La madurez emocional es un aspecto que admiro mucho en las personas. No es muy usual y por eso no dejo de sorprenderme cuando conozco a alguien que puede controlar sus emociones. Es por ello que me animo a contarles un hecho que me sorprendió. La semana pasada alojé a una pareja de jóvenes esposos daneses en mi casa. Ambos están trabajando en un proyecto de ayuda social en Loreto y vinieron a Lima a realizar trámites en la embajada de su país. Son amigos de mis primos y me trataron muy bien en mi última visita a Iquitos, por eso no dudé en invitarlos.

Ellos se quedaron cinco días en Lima y estaban a gusto en mi departamento, porque entre otras cosas, me veían muy poco. Mi trabajo como relacionista pública de un Casino es muy demandante. Los invité a almorzar el tercer día y estaban muy contentos. Esa noche me dijeron que irían al Sargento Pimienta a bailar. Al día siguiente me quedé en casa porque me desperté con una fuerte jaqueca. Los vi por la mañana, mientras me hacía un batido, pero no advertí que estaban cambiados.

Regresé a mi cuarto a seguir durmiendo y una vez que me desperté de mi reparador sueño comencé a prepararme para otro día de trabajo. Entre el rumor de la secadora y una canción de Maluma, escuché algunos gritos cortados. Eran los chicos daneses, hablaban en su idioma y a pesar de que no entendía nada, era obvio que estaban peleando. Él hablaba muy poco, apenas decía algo, ella se imponía. Cuando la discusión comenzó a ponerse más tensa, él dijo en voz alta, pero con un tono afable, algo así como: Pocasebona.

Entonces paró la discusión y ambos se mantuvieron en silencio. Ella creo que lloró un poco, pero ya no volvieron a recriminarse nada. Yo terminé de alistarme también en silencio.

Por la noche, ambos se disculparon conmigo por la discusión que habían tenido. Yo les respondí que no había problema, que todas las parejas siempre tienen peleas, que es algo normal. Además de sus disculpas estos muchachos me habían preparado una rica cena. Conversamos de muchas cosas, también me contaron por qué habían discutido. Todo se había generado porque ella consideraba que su esposo había estado coqueteando con una limeña en la discoteca. Sin embargo, ya habían solucionado el asunto. Les consulté si podía hacerles una pregunta. Ellos asintieron y les dije: “¿Qué es Pocasebona y por qué dejaron de discutir después de que él lo dijera?”

Ambos se rieron y ella me explicó que es una expresión latina: “Pauca, sed bona”, que en español sería algo así como “pocas cosas, pero buenas”. Me dijeron que esa expresión era una clave que utilizaban en sus discusiones. Cuando uno de los dos consideraba que las cosas se salían de control entonces decía la expresión clave y la discusión debía parar. Además, me explicaron que todo era parte de un acuerdo que ambos tenían para sus discusiones. Es decir, que tenían reglas para sus peleas, con el objetivo de no hacerse daño, ni llevar las cosas más allá de lo racional.

Como dije, no hay nada que admire más que la madurez emocional, porque gracias a ella siempre se aprenden cosas buenas, principalmente a ser mejor.

Sobre la autora

Soy Zendy Manzaneda Cipriani, tengo un MBA de la UP y un Máster en Comunicación en Barcelona. Además, soy catedrática y gerente de marketing de una empresa trasnacional. Hace poco publiqué una novela titulada “las pecadoras también vamos al cielo”.

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