16 de noviembre de 2018
Redacción Publimetro |

Blanchaert Bistró: Sabores belgas en el Centro de Lima

Conoce este cálido espacio a una cuadra de la Plaza San Martín. Podrás probar la carbonada flamenca o las ricas cucharetas de la boma.

Blanchaert Bistró: Sabores belgas en el Centro de Lima
(Foto: Blanchaert Bistró)
Blanchaert Bistró: Sabores belgas en el Centro de Lima
Torta de chocolate rellena de fudge. (Foto: Blanchaert Bistró)
Blanchaert Bistró: Sabores belgas en el Centro de Lima
Papardelle Coronado: pasta cinta a la crema de hongos servida con pollo al panko gratinado con mozzarella y coronado con proscuitto y parmesano. (Foto: Blanchaert Bistró)
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(Foto: Blanchaert Bistró)

En su recién inaugurado bistró, a solo una cuadra de la Plaza San Martín en el Centro de Lima, Pamela de Smedt rescata los mejores platos de Bélgica gracias a las recetas que le dejó su abuela Eliane Blanchaert, nacida en este país europeo.

En menos de dos meses (abrió el pasado 2 de enero), el pequeño establecimiento de nombre Blanchaert Bistró ha logrado fidelizar a numerosos clientes, que un día probaron una gastronomía de la que poco o nada habían escuchado hablar.

“Nuestros platos belgas son sencillos y muy familiares, de sabores muy parecidos a los caseros”, cuenta a Publimetro Pamela (33), quien estudió Administración con especialización en restaurantes. Su carta incluye pacientes elaboraciones como la carbonada flamenca: un braseado de res de seis horas de cocción con manzanas, pan y un poco de cerveza negra.

Otra delicia ideal para combinar como piqueo junto a los 16 tipos de las famosas cervezas belgas que se ofrecen, son las papas fritas. “Son crocantes y mucho más largas y gruesas que las peruanas”, dice.

Según resume De Smedt, sus platos son “sencillos pero bien trabajados y con un insumos de calidad”. Como postres, destacan los wafles belgas con nutella y chantilly y una torta de albaricoque con coco y manjar blanco.“Para nada son empalagosos”, asegura.

La empresaria, que por años trabajó en Cala Restaurante, sueña con comenzar a llenar muy pronto los dos pisos que tiene su establecimiento, cada uno con capacidad para 20 comensales. Otro imperdible: las cucharetas de la boma, un estofado de col morada, manzanas, mostaza y laurel, servido con un chorizo a las finas hierbas. “Es mi plato favorito”, afirma.

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