12 de noviembre de 2018
Redacción Publimetro |

'Arte vs. Campaña', por Zoë Massey

“Hoy tenemos en las calles esculturas, intervenciones urbanas, murales. El arte de la calle te da la oportunidad de detenerte, observar, pensar, reflexionar”.

'Arte vs. Campaña', por Zoë Massey La imagen es referencial. Foto: Shutterstock

Por Zoë Massey
FOTÓGRAFA

El arte va mucho más allá de cumplir una función meramente estética. No tiene ni siquiera que gustarte. Puede incomodarte y mucho.

El arte comunica, cuenta sobre nuestro pasado, presente y se despega hacia un futuro que no sabemos qué caminos llevará.

Sin el arte no conoceríamos nuestra historia o la del mundo y, mucho menos, la historia peruana, que reemplazó la falta de escritura (hasta lo que entendemos) con cerámicas, textiles y diseños en las paredes de sus edificaciones.

Hoy tenemos en las calles esculturas, intervenciones urbanas, murales. El arte en la calle te da la oportunidad de detenerte, observar, pensar, reflexionar, analizar o seguirte de largo sin verlo. Hay colores y diseños que llamarán tu atención, otros que no tocarán una sola fibra en tu cuerpo. Pero hay. Y eso es lo que importa.

Hace unos años vimos cómo el nefasto alcalde de esta ciudad pasaba su brocha amarilla sobre murales hermosos de nuestra ciudad y, claro, yo coincido con algunos en que todo mural, graffiti o pinta tiene una vida corta, puede ser intervenido o reemplazado… pero sabemos que detrás de esto no había tanto fondo que analizar; era un acto prepotente como muchos otros que hemos podido ver en los últimos años, que van llegando al fin, a su fin.

Pero ahí lamentablemente no muere esto. Hace unos días, en Alto Perú en Chorrillos, durante la noche (como suelen hacer los que se esconden), pintaron varias paredes de amarillo, listas para las asquerosas pintas políticas que seguirían. Borraron con un par de brochazos un mural realizado en la zona para un festival de arte urbano. Sí, nuevamente, el mural es temporal, efímero; pero reemplazarlo con pintas políticas… indignante.

Hace no mucho trabajando en el Morro Solar, aprendí que por cada pinta que se hacía en una fachada de casa, les pagaban entre 30 a 50 soles a los que ahí viven. Y, claro, si tomamos en cuenta las necesidades de las familias de estos AA.HH., ¿cómo juzgarlos? Esto representa comida. Ahora, pintar un mural no es lo peor; abusar de la necesidad, sin embargo… Pero, claro, no los vuelven a pintar y varias familias se quedan con un logo en sus paredes por años, hasta las siguientes elecciones quizás.

En las elecciones pasadas, una raya naranja amaneció sobre el mural de nuestro taller en la playa El Silencio, era una advertencia, lo sabemos. Esta época preelectoral es espantosa, cada vez más incontrolable y pareciera ser un claro aviso de todo lo que luego habrá que aguantar.

Entonces, propongo algo: ¿qué tal si respondemos a esta invasión visual? Hace unos días conté 13 carteles en una cuadra de la Av. Benavides. La contaminación visual no es arte urbano, es solo eso: contaminación. Señores candidatos, chambeen, dejen de ensuciar nuestra ciudad, dejen de abusar de la necesidad de los demás, dejen de borrar el arte de las calles y reemplazarlos con sus caras que nadie, créanme, nadie quiere ver cada mañana.

Si en tu barrio han borrado un mural por poner encima una pinta política, por favor, contáctame. Me interesa. “Lets stop making stupid people famous”-Plastic Jesus (dejemos de hacer famosa a la gente estúpida).

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