16 de noviembre de 2018
Redacción Publimetro |

Adicción al trabajo: un peligro para la productividad laboral

Especialista advierte los riesgos de convertirse en un adicto al trabajo y brinda algunos consejos para contrarrestar este problema, cada vez más común en los profesionales.

Adicción al trabajo: un peligro para la productividad laboral Cuidado con la adicción al trabajo. (Shutterstock)

Según la Dirección de Investigación Socio Económica Laboral (DISEL) del Ministerio de Trabajo, en el Perú el 36.1% de la población económicamente activa trabaja de 49 a más horas a la semana, porcentaje que se incrementa a 38.3% en los trabajadores de la empresa privada, mientras que en el sector público es de 26.7%. Es decir, un considerable número de personas pasa más tiempo que el que debería según la ley (48 horas semanales) en su centro laboral.

Muchos de estos profesionales podrían haber desarrollado adicción al trabajo: un problema muy común en la actualidad y que puede, contrario a lo que muchas empresas creen, afectar seriamente la productividad en su puesto laboral.

Al respecto, Alejandra Osorio, Gerente de Human Capital Solutions del Grupo Adecco, manifestó que un adicto al trabajo, o workaholic, puede definirse como una persona obsesiva que tiene la incontrolable necesidad de trabajar, incluso en su tiempo de descanso, afectando seriamente su salud emocional, física y sus relaciones interpersonales.

“Es importante diferenciar entre un adicto al trabajo y un trabajador de alto desempeño. Existen síntomas que nos pueden dar indicios de que estamos cruzando la línea del buen desempeño a la adicción como: trabajar en horas del almuerzo, no tener hobbies habituales, estresarse cuando no se está en el centro de trabajo o estar constantemente insatisfecho con el desempeño propio”, expresó.

La especialista indicó que los varones tienden más a desarrollar cuadros de adicción al trabajo que las mujeres, quienes -por lo contrario- tratan de dedicarle más tiempo a su familia. Sin embargo, cada día hay más mujeres que han decidido ser corresponsables de la familia junto a su pareja, asumiendo ambos la misma cuota de responsabilidad en el hogar; por lo tanto, cada vez es más frecuente encontrar un mayor número de mujeres obsesionadas con su trabajo.

Asimismo, la especialista brindó algunas recomendaciones para evitar este problema que pone en riesgo la productividad de los profesionales, medidas que deben adoptarse tanto a nivel empresarial como personal:

Cambio de cultura en las empresas. La representante de Adecco afirmó que en el Perú existen muchas empresas con cultura presencialista que consideran que a mayor número de horas del trabajador, mayor productividad o mejores resultados. Es probable que esta cultura haya generado más adictos al trabajo, quienes por su afán de recibir un reconocimiento de sus superiores, trabajan más horas de las que deberían. “Esto nos hace pensar que más allá de tratar a las personas por su adicción, es preciso cambiar la cultura de las empresas y pasar de la gestión “más trabajo-más producción” a una gestión orientada a objetivos”, manifestó.

Evitar convertir las ‘horas extras’ en una rutina. Por otro lado, dijo que, de acuerdo a un estudio de la Universidad de Stanford, la productividad de una persona decae después de las 50 horas de trabajo. Lejos de arrojar mejores resultados, el exceso de horas laborables genera estrés en el profesional, reduciendo considerablemente su efectividad. “Si algún día es necesario hacer una entrega y corresponde, por ello, hacer horas extra, está bien, pues el profesional está orientado a un logro. Pero si esto pasa de ser un caso atípico a convertirse en una rutina, ya es un problema que nada tiene que ver con el buen desempeño”, puntualizó.

Buscar ayuda profesional. Finalmente, Alejandra Osorio explicó que el Instituto Español de Seguridad e Higiene en el Trabajo establece algunas acciones para contrarrestar esta adicción según el nivel del problema. En las acciones primarias se recomienda la capacitación en gestión efectiva del tiempo y en relaciones interpersonales que desarrollen en la persona habilidades sociales que le ayuden, por ejemplo, a decir ‘no’, cuando decir ‘sí’ implicaría una sobrecarga de trabajo imposible de asumir. En las acciones secundarias se incluye la participación en grupos de apoyo o sesiones de coaching. Y en las acciones de tercer orden encontramos el asesoramiento médico y la psicoterapia.

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