23 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

Terror a la mexicana: La historia del fantasma de la monja del Café Tacuba

Más que Halloween, los mexicanos celebran el Día de todos los muertos con su tradicional Catrina. Esta es una de las historias que forman parte de su referente de terror loca: La historia del fantasma de la monja del Café Tacuba.

Terror a la mexicana: La historia del fantasma de la monja del Café Tacuba (Foto: Publimetro México)

Uno de los restaurantes más famosos y representativos del Centro Histórico en el Distrito Federal de México es el legendario Café Tacuba, fundado en 1912.

Dicho lugar está impregnado de muchas historias sobre fantasmas y la razón es que este sitio, en tiempos de la Colonia, fue parte del primer hospital psiquiátrico atendido por la Orden de las Hermanas Clarisas.
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Según cuenta la leyenda, en aquel tiempo, uno de los internos se enamoró perdidamente de la madre superiora y entre su locura y amor imposible, la asesinó, desde entonces su alma vaga en pena por dicho lugar.

De ahí el que muchas personas, incluyendo clientes y personal del restaurante, comentan que han visto entre los pasillos y escaleras a una monja vestida de blanco.

Incluso, según relata José Núñez, gerente del establecimiento, unos comensales le preguntaron si arriba del local había algún hospital porque vieron pasar a una enfermera con un atuendo antiguo y se les hizo muy raro. Él les respondió que no existía ningún nosocomio y ante la insistencia, recorrió con ellos el sitio y se quedaron estupefactos al comprobar que no había nadie.

Sin embargo, el propio Núñez también vivió algo similar hace 10 años. “Antes para entrar a la cocina había un solo acceso y ese día eran como las doce y media de la noche, hora cuando concluimos el servicio. Me disponía a apagar la luz cuando vi a alguien que venía detrás de mí, vestida de blanco y atravesó por la cocina, incluso me hice a un lado para que pasara. Me quedé esperando hasta que saliera, pasó el tiempo y después llegó el policía y me dijo que si no me pensaba ir porque sólo quedábamos él y yo. Entonces le platiqué lo sucedido y recorrimos juntos la cocina; nunca encontramos nada”, señaló.

A raíz de esas historias es que dicho restaurante honra a las monjas que alguna vez habitaron el inmueble haciendo que las meseras se caractericen de religiosas como una forma de recordarlas y agradecerles también su contribución a la cocina mexicana.

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