22 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

(Opinión) Niño, deja la tablet

“Los libros para niños existen, no hay excusa para enchufar a tu hijo a un smartphone, dale algo que leer”.

(Opinión) Niño, deja la tablet (Foto: Shutterstock/Referencial)

ZOË MASSEY

En agosto pasado tuvimos el Día del Niño… o algo así. Y aunque a veces me pregunto por qué la necesidad de tener días de todo, creo que el hecho de ser niño sí debería ser algo que se festeje y proteja todo el año. Al fin y al cabo, es una de las pocas cosas que todos hemos compartido: la infancia.

¿Qué es lo que más recuerdas de tu niñez? Yo recuerdo jugar mucho en el parque, no ver mucha TV (por suerte) y robarme la linterna de mi mamá para poder leer cuando ya me apagaba la luz. De niña leía mucho más de lo que leo ahora, lo acepto. Me encantaba una colección de libros que mi abuela traía del book sale de la iglesia (sí, así, in inglich). Era The Hardy Boys, los hijos de un investigador que resolvían misterios. Me encantaba. Hace poco, dentro del plan de armar una biblioteca para Villa Hermoza (sí, con “z”) en Pamplona Alta, cayeron en mis manos algunos libros para niños que aproveché para leer. Me vacilé como niña. Lectura simple, hermosos dibujos y lo más importante: son libros para niños y existen, así que no hay excusa para enchufar a tu hijo a un smartphone, dale algo que leer. De hecho, siéntate en su cama antes de dormir y léele un cuento tú mismo, motiva su imaginación, conversación y, de paso, tú mismo desconéctate un poquito.

Una de las cosas ricas de leer un cuento para niños, como Chimoc, el Perro Calato, es que siempre vienen con una enseñanza para ser mejores personas, cómo tratar al otro, cómo respetar, querer, cuidar. Me pregunto si leer tan poco últimamente hace que olvidemos todo eso que aprendimos de niños. Chimoc no solo está impreso. Ha llegado al teatro, tiene canciones, es una buena producción completa como para que no solo tus hijos agarren la pasión por la lectura, sino que sepan un poco más sobre el perro peruano y sus orígenes, ya que al final del libro encuentras un poco de historia y un CD con canciones para cantar. Divertido y lejos de la agresividad reguetonera que se oye hoy en muchos cumpleaños infantiles y los gritos chillones de las (des) animadoras. Los niños deben de ser niños todo el tiempo que les toque serlo. No los hagas saltarse esas etapas en las que la imaginación y creatividad son las mejores compañeras.

Pasé también por ¡Tiemblen dragones!, una historia cortita de una princesa valiente y guerrera con lindas ilustraciones. Confieso que leer algo para niñas donde las princesas no solo se quedan esperando el amor me ha gustado. Hay que criar niñas más guerreras.

Por último llegué a la adolescencia y me quedé igual de atolondrada que a los 13 años con el Diario de Nikki, “una famosa con poco estilo”. Me ha dado risa, lo leí en dos patadas y me hizo recordar cómo era esa edad. Qué rico que las preocupaciones fueran tan grandes y tan pasajeras.

Me queda claro que libros hay y para todas las edades. Anda, siembra en tu hijo, sobrino, hermano menor la curiosidad por leer. Cuando se trepen al carro conversen, salgan a jugar al parque (aprovecho para agradecer a todos los niños chicos y grandes que vinieron a jugar al parque el Domingo de Cometas, ¡cada vez se pone más bonito gracias a ustedes!) y que lean en vez de pegarse a un aparatito electrónico que los aísla del resto. Todos estos libros los encuentras en Crisol, la sección de libros para niños está a su nivel para que los puedan ver, abrir, curiosear. Lleva a tus hijos un día y averigua qué pasa con ellos. A lo mejor les gusta.

Tags

Notas Relacionadas

Ir a portada