21 de noviembre de 2018
Redacción Publimetro |

(Opinión) La magia existe

“Con el Cirque du Soleil, el circo cambió de imagen para mí. Se convirtió en fantasía, emoción, elegancia y, sobre todo, magia”.

(Opinión) La magia existe (Foto: Tatinga.net)

Por Zoë Massey

De chica recuerdo haber ido a muchos circos con mi madre. Hasta fui a ver a los delfines Flipper y Sissy, cosa que hoy condenaría con mi total oposición. Iba a ver magia, esperaba que llegara julio con emoción porque era época de ferias y de terroríficos juegos mecánicos (más por el riesgo de desarmarse que por la rapidez y emoción, claro). Y época de circo. Aun en mi desconocimiento infantil debo decir que nunca me pareció lindo ver animales en esos espectáculos y aplaudo el que cada vez sean más países los que se unen a la prohibición de tenerlos en shows. Era una mezcla rara de sensaciones. Me encantan todos los animales, muero por verlos, pero que fuera así me dejaba siempre un huequito en el alma. Algo en eso estaba mal y bueno, hoy ya todos sabemos que lo malo en eso somos nosotros.
Un día alguien me presentó un sueño y desde entonces el circo cambió de imagen para mí. Se convirtió en fantasía, emoción, elegancia y, sobre todo, magia. Viviendo donde y como lo hacemos en nuestro país, pensé que nunca los podría ver en vivo. Pero bueno, la magia es real y este fin de semana pude ir a desconectarme del mundo que conocemos para sumergirme por tercera vez en el Cirque du Soleil.

No sé ahora por dónde empezar, pero puedo contarles que no paré de sonreír desde que entré a la carpa, desde que sentí el olor del circo, las luces y la amabilidad con la que un trabajador del circo –al verme adolorida por mi ya casi famosa cadera maltrecha–, trajo una silla de ruedas y como si fuera ambulancia me llevó rápidamente hacia la felicidad de mi asiento, luego me vino a buscar en el intermedio y me recogió al final con la misma y rápida amabilidad que no gozo en otros espectáculos. Mis palabras para Miguel y para Melissa, quien fue la que notó mi mal momento, son de total y más que sonriente agradecimiento. La magia existe, pues, y se llama Cirque du Soleil.

Este circo, fundado en Canadá en 1984 por dos artistas callejeros, ha ido creciendo de maneras inimaginables, con espectáculos que viajan por todo el mundo, carpas con la mejor y más moderna tecnología, y una producción que es para quitarse el sombrero cinco veces seguidas. Entiendo que el espectáculo nos parezca un poco caro, pero de verdad la carpa no es taaan grande y puedes pagar platea y disfrutar de lo mejor que puedas ver en mucho tiempo.

El Cirque du Soleil ampliará su temporada de Corfeo en Lima –en un inicio programada solo hasta el 9 de noviembre–, según me dijeron, y espero que sea así para que no te quedes sin verlos. (En mi próxima vida, dejaré mi casa y me uniré al circo).

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