17 de noviembre de 2018
Redacción Publimetro |

Octavio Paz y la revolución, a cien años de su nacimiento

Diversos eventos se vienen realizando desde la semana pasada para conmemorar el natalicio del Premio Nobel de Literatura. Ensayista, poeta y militante comunista en su juventud, Paz siempre fue criticado por oscilar entre un liberalismo de tono menor a una obstinada fe en la redención revolucionaria.

Octavio Paz y la revolución, a cien años de su nacimiento (Foto: Difusión)

Cien años han transcurrido desde que el Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz, naciera en la Ciudad de México. Diversos eventos y publicaciones se vienen realizando desde la semana pasada en honor a su natalicio y Google no se quedó atrás al dedicarle un doodle al famoso ensayista y poeta mexicano.

“El laberinto de la soledad”, una de las principales obras de Octavio Paz, ocupa el centro del ‘doodle’ de Google en su centenario, sin duda un pequeño homenaje que se suma a los diversos eventos programados a lo largo del año.

Pero entre todas las celebraciones, sin duda, las que destacaron fueron las dedicadas a reflexionar la figura del nobel y su papel como escritor revolucionario.

En ellas participaron intelectuales y pensadores como Hugh Thomas, Ian Buruma, David Brading, Miguel León-Portilla, Tzvetan Todorov, Jean Meyer, Norman Manea, Juan Goytisolo, Héctor Aguilar Camín, Mark Lilla, Michael Ignatieff o José Woldenberg, entre otros.

Paz fue duramente criticado a lo largo de su vida por pasar de ser un joven revolucionario seguidor del comunismo a tener una posición más conservadora en los últimos años de su vida.

Sin embargo, para el biógrafo, historiador y periodista Enrique Krauze, esta transición nunca se dio y hasta menciona una anécdota que ilustra este aspecto. “A principios de los años noventa, durante una cena, el escritor José Luis Martínez, buen amigo de Paz, le dijo: ‘Octavio, tú en realidad nunca fuiste revolucionario’. Paz se indignó enormemente”.

Krauze comenta que Paz “había practicado la revolución a través de la poesía y el pensamiento” y que en el poeta hubo siempre una llama revolucionaria viva. Por ello también afirma que “la democracia liberal no podía saciar a Paz. Era demasiado insípida y formal”.

Sin embargo, ser revolucionario no significaba que Paz debía quedarse anclado al pensamiento marxista de los años treinta y cuarenta. Es así que en “El laberinto de la soledad”, Paz expresa su apoyo a la revolución mexicana.

Paz se volvió reformista pero era al mismo tiempo revolucionario. Por esto Krauze afirma que “no era liberal, sino un peculiar socialista libertario. Paz nunca dejó de ponderar el sistema político al que había servido. Negar esa historia era negar la revolución mexicana”.

“El gran valor de sus ensayos políticos está en su poder metafórico, la agudeza con que sintetizaba sus juicios, la belleza plástica de sus imágenes y el gran refinamiento de su escritura. El motor de sus reflexiones políticas radicaba en la búsqueda incesante y en la crítica permanente de la idea de revolución, bajo todas sus encarnaciones”, asegura Krauze.

A esta opinión se le suma la del escritor nigeriano y Premio Nobel de Literatura 1986, Wole Soyinka, quien además afirmó durante un acto conmemorativo que “Paz enseña a los jóvenes a ser revolucionarios”.

Pero aseguró que al leerlo debemos quitarnos todo vendaje, porque de otra manera no sería disfrutado. “Hay que leerlo por el placer de leerlo, no por una intención consciente de enseñanza”, afirmó hoy.

Este lunes, día central de las celebraciones, se realizará en la Biblioteca de México la inauguración de la exposición “Octavio Paz. Una pasión bibliográfica” en la que se muestran las primeras ediciones de todos los libros del poeta.

El homenaje a Paz durará todo el año, con actos como la exposición “Un soplo de luz: Octavio Paz y el mundo del arte”, que se inaugurará el 1 de septiembre en el Palacio de Bellas Artes, con obras procedentes de 50 museos del mundo sobre las que escribió el premio nobel.

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