23 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

Octava entrega de la novela "Temp", exclusiva para Publimetro

Nueva entrega de la novela “Temp”, escrita por el alemán radicado en Canadá Douglas Coupland, en exclusiva para Publimetro.

Octava entrega de la novela "Temp", exclusiva para Publimetro (Foto: Shutterstock)

*La trabajadora temporal se tropieza con un tiroteo

Por: Douglas Copeland*

“¡Retroceda!”. Un policía parado al frente de un estacionamiento que estaba acordonado con una cinta amarilla gritó que nos moviéramos. Vimos francotiradores en el techo.
Sara número 3 estaba cerca y le preguntamos qué pasaba.

“Kevin Taylor está atrincherado dentro de los restos del almacén”.
“¿Y…?”.
“Está diciendo que se va a suicidar”.
“Dios santo. ¿Tiene rehenes?”.
“La policía cree que no”.

Y hablando de drama. Justo después, el señor Xu y su papá, Xu padre, se detuvieron en la calle y se acercaron. Los pusimos al tanto. Xu padre fue en busca de más información, mientras que el señor Xu, fiel a nuestro acuerdo, pretendió hablar español como si lo hubiera aprendido en una guía mediocre de castellano. “El episodio con pistola trae muchos problemas con poca gloria para el feng shui. Puede poner en peligro la benevolente oferta para comprar la compañía”.

Las dos Saras vieron cómo se evaporaba su participación en la compra de la empresa y, llenas de pánico, fueron a la caza de Mel, el de nómina. El señor Xu metió la mano en una bolsa de papel de la tienda Whole Foods para sacar unos aperitivos. Una vez que las Saras estaban fuera del rango de escucha, le pregunté por lo que comía.

“200 dólares de salmón retirados del cultivo de British Columbia. Nada mejor para entrenar para una maratón. ¿Quieres un poco?”.
“Ick, no, gracias. ¿Un tiroteo, de verdad, impediría la compra de la compañía?”.
“Mi padre es completamente anticuado. No podría comprar un edificio en donde murió alguien. Un enfrentamiento como este podría ser malo. Me importa poco, pero creo que debemos viajar esta noche a China para discutirlo con la familia”.
“¿De verdad?”.
“Sí, lo cual también altera mi calendario de entrenamiento, porque ayer encontré una ruta perfecta para correr, al lado de una escuela primaria que cerraron por recortes en los impuestos. La suave hierba sin segar es perfecta para los pies”.

Mi preocupación empezó a crecer. “¿Y qué va a pasar con nuestro…con nuestro proyecto?”.
Me guiñó el ojo. “Una cosa a la vez, Shannon. Por cierto, fui invitado a una noche de póquer y supe lo que hacen los vecinos de la compañía contratista de defensa”.
“¿Qué?”.
“Tableros para poner las bebidas en los controladores de los drones”.
“¡A mi hermana le encantaría eso, momento, los drones no son tripulados!”.
“Tal cual”.

Luego se oyeron disparos. ¡Dios santo! Corrimos y nos agachamos al lado de una camioneta pick-up. Fue como en las películas: hombres de negro corrían por el techo, junto a más tipos que salían de todas partes. Temía que Kevin resultara muerto. Es un buen muchacho, pero últimamente la vida no ha sido muy amable con él.

Hubo un poco de silencio y después oímos un chirrido de llantas, como un camión de juguete. Un carro de las autoridades salió de las dos amplias puertas del almacén. El cuerpo de Kevin se veía como una efigie mal hecha. Él sostenía un palo de escoba, como si fuera un rifle, y fue atravesado por las balas.

“Uh oh”.

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