20 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

María Kodama: "Borges era la mitad de mi alma"

La viuda recordó el inmenso amor que tuvo hacia el escritor argentino. Mira el tráiler del filme realizado con 1.500 dólares que asombra a Biarritz

María Kodama: "Borges era la mitad de mi alma" (Foto: Internet)

El escritor argentino Jorge Luis Borges era “la mitad de mi alma”, afirmó su viuda y heredera universal, María Kodama, en el Festival de Biarritz América Latina, que homenajeó hoy viernes a uno de los escritores más influyentes del siglo.

Kodama, jurado del certamen de Biarritz, que el sábado anunciará sus premios, rememoró, en una entrevista con la AFP en este balneario vascofrancés, algunas de sus vivencias con el autor de “Historia Universal de la infamia”, “El Aleph” y “El Hacedor”, entre muchos otras obras.

“La vida con Borges estaba siempre llena de magia”, dijo su viuda en la entrevista celebrada en un salón en el imponente Casino de Biarritz, frente al mar Cantábrico.

“Él era la mitad de mi alma. Y por eso cuando murió, murió la mitad de mi alma”, afirmó esta mujer frágil, de cabello blanco y de blanco vestida, que algunos han calificado de “dura”, “intratable”, en su defensa de la obra de su marido.

“Creo que el recuerdo más lindo que tengo de nuestros muchos viajes juntos fue una noche en el desierto en Egipto, país que ambos amábamos”, dijo.

Kodama, que conoció al escritor cuando tenía 16 años, y él 60, y se convirtió en su lectora, su secretaria y luego en su esposa, confesó a la AFP que lo que más extraña de Borges es “lo muy bien” que lo pasaban juntos.

“Lo que más echo en falta es cómo nos divertíamos juntos, lo bien que lo pasábamos”, exclamó. Y pese a que se queja de dolor, por causa de un ligamento sus ojos le brillaban al recordar esos viajes – algunos de ellos en globo -, y también el humor irónico de Borges.

“Se reía pensando lo que se perdió (Sigmund) Freud con nosotros. Decía que (el psiconalista) se habría dado gusto disecando el ‘complejo de abuelito”, dijo Kodama enre risas.

Recalcó asimismo la curiosidad infinita de Borges, su gran sensibilidad – “no era un hombre cerebral, era muy sensible” – , y su total dedicación a la lectura y a la escritura.

El “siempre supo que su destino era escribir. No es que fuera una necesidad, era su destino”, afirmó la traductora y especialista en literatura sajona e islandesa.

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