15 de noviembre de 2018
Redacción Publimetro |

Entrevista a Kings of Leon: "No somos drogadictos"

En la cumbre de su carrera y con el mundo cantando su éxito Sex on fire, este cuarteto de Nashville (EE.UU.) es la personificación del rock & roll actual. Ayer fue presentado su nuevo disco Mechanical Bull. Conversamos con Jared Followill (último en la foto), bajista de la banda.

Entrevista a Kings of Leon: "No somos drogadictos" (Foto: Página Oficial)

Por: Richard Peckett

El megatour del 2011 debió haber sido la consolidación de los hermanos Caleb, Jared y Nathan Followill y su primo Matthew como la familia real del rock.

Sin embargo, todo terminó cuando Caleb, el cantante, abandonó el escenario en mitad de un concierto en Dallas, una señal inequívoca de que el viaje había terminado.

Luego de dos años, los “reyes” vuelven para reclamar su trono con su sexto disco Mechanical Bull, presentado ayer de forma oficial. Sin duda, parece un retorno a la forma de Kings of Leon, con toda la crudeza y lírica fuerte de sus primeras producciones. Conversamos con Jared Followill, su bajista.

¿Tienes experiencia montando toros mecánicos?
Algo. Una vez lo hice en California y te digo que fui el único que montó con una mano en el aire. Todos lo hicieron con las dos manos y decían que era fácil. Obvio, porque hicieron trampa.

Tienes fama de beber mucho alcohol. ¿Eres un borracho alegre o agresivo?
Soy un borracho extraño. Nadie sabe lo que puedo hacer ebrio. Dicen que tengo conversaciones de más de 30 minutos, pero no recuerdo nada de lo que he hablado después. Muchos me dicen: “Pero parecías tan sobrio” y yo les respondo que estaba en el más allá.

¿Fue la arrogancia e irresponsabilidad de sus primeros años una rebelión contra la educación religiosa con la que crecieron?
Probablemente, aunque no lo hicimos de forma consciente. Siento que todas las personas que crecen dentro de la Iglesia, si alguna vez salen de ella, se vuelven locos durante unos años. Cuando los ves afuera, tienen peinados ridículos, las niñas empiezan a vestirse de forma “inapropiada”. No quiero decir nada que me meta en problemas, pero las chicas que salen de las iglesias están completamente fuera de control.

Exactamente. Prefiero llamarlas ‘chicas inapropiadas’. Si no hubiera ocurrido la crisis del 2011, ¿seguirían tan locos como siempre o sí fue necesario ese tiempo fuera?
Creo que en ese punto ya no éramos tan hedonistas. Siento que solo bebíamos con gente cerca y no nos drogábamos tanto como todos pensaban que lo hacíamos. No voy a negar que fumábamos hierba, pero creo que la crisis no fue necesariamente por culpa de la bebida o las drogas.

¿Qué tanto bebían y qué drogas consumían?
La gente piensa que somos unos drogadictos, pero no. Solo probábamos las cosas una vez para ver si nos gustaban o decir: “prefiero fumar hierba y tomar cerveza”.

¿Cómo eran tus viajes cuando te drogabas? Eran terribles. Por eso, solo lo hice una vez. ¿Dónde fue?
En el after party de un concierto de U2 que terminó convirtiéndose en un baile de máscaras de las que aún tengo cicatrices. Es el lugar más espantoso en el que he estado. Cuando entramos, todos usaban máscaras, pero después se fueron convirtiendo en monstruos y nos dimos cuenta de que ir había sido una muy mala idea. Creo que nunca, nunca lo volvería a hacer. En ese mismo momento me arrepentí y hasta pensé en abandonar la banda y volver corriendo a la iglesia.

Todos los hermanos pelean, pero ¿quién es el que causa más problemas dentro de la banda?
Nunca hemos tenido una pelea que llegue a algo serio. Ha habido un par de golpes por aquí y otro par de golpes por allá, a lo máximo. Hemos arrojado algunas botellas contra la pared, pero hay que entender que se trata de cuatro personas que han estado juntas en la misma habitación durante doce años. Lo bueno es que no hemos tenido ataques con armas letales ni puñaladas. Lo hemos hecho bien.

Hablando de rivalidad entre hermanos, deben haber muchas chicas de por medio. ¿Alguna vez han tenido problemas por dormir con la misma mujer?
No. Y, definitivamente, no soy de los que se acuesta con cuanta chica le sea posible. Soy un poco raro. Por ejemplo, me molesta ver que la gente beba de mi vaso. Si alguien toma apenas un sorbo, yo ya no vuelvo a beber de ahí…

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