24 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

“Hoy hay un mundo musical más frívolo”

Publimetro conversó con Joaquín Galán antes de la presentación que tendrán este sábado 15 de setiembre en el anfiteatro del Parque de la Exposición.

“Hoy hay un mundo musical más frívolo” (Foto: Difusión)

Por Ricardo Hinojosa Lizárraga

Pimpinela celebrará en Lima sus 35 años de carrera como parte de la gira “Hermanos, la verdadera historia”. Publimetro conversó con Joaquín Galán antes de su llegada.

Ustedes vienen de una intensa gira por Estados Unidos. ¿Qué es lo más significativo que han encontrado en el público que los va a ver allá?

Si bien la gira fue en zonas como Texas, California, Arizona, Dallas, San Antonio, Phoenix o Tucson donde nuestro público lo conforman en su mayoría hispanos, muchos son hijos de mexicanos nacidos allá, que nos cuentan que aprendieron el castellano escuchando nuestras canciones. Sus padres las oían y ellos las cantaban desde niños. Por eso ha sido tan emocionante hacer esas giras.

Siendo hijos de inmigrantes españoles, ¿Cómo afrontan la realidad actual que afecta a muchos de sus seguidores?

La gente se mueve para buscar trabajo. Entre nuestro público se genera una corriente de mucha emoción, porque muchos sabemos lo que es dejar tu tierra, tu gente, tus amigos, tu familia, y tener que irte a buscar trabajo a otro lado. Nosotros lo sabemos por nuestros padres, mi padre era de Asturias y mi madre de Castilla, y tuvieron que hacer lo mismo hace muchos años. El desarraigo se siente. Cuando te juntas ahora con los migrantes de cualquier país, su emoción es contagiosa. Nuestro tema “Un amor no se puede olvidar”, dedicado a nuestro padre, habla de eso y se lo cantamos a ellos.

Han venido a visitarnos muchas veces. ¿Cuál es el recuerdo más entrañable que tienen en Lima?

Bueno, los recuerdos te los da la gente, la idiosincrasia, el trato. Perú fue el primer país de América que confió en nosotros. El primer especial que hicimos en televisión fue para América TV. En esos años estaba en CBS Augusto Sarria padre, que fue quien realmente hizo que el disco nuestro se editara en España. Allá no lo querían hacer porque decían que era “muy sudamericano”, “que eso no pegaba”, y tuvo que llegar un peruano para cambiar esa idea. Lo hizo y se vendieron miles. ¡Imagínate si no tenemos un gran recuerdo de la comunión y la sensibilidad que hay entre los peruanos y nosotros! La idiosincrasia es la esencia de los pueblos, la gente es la que construye todo. Eso sentimos cuando pensamos en Lima. Estar con la gente es lo que te hace sentirte vivo.

¿Ese contacto con la gente es permanente?

Es un estilo de vida para nosotros. Un artista popular surge porque conecta con el público. Tus padres, tu educación, todo fue en el mundo real, creciste con eso, más allá de tus circunstancias de éxito o no. Las raíces tiran mucho. Y en nuestra profesión ayuda mucho estar viviendo en el presente con historias de hoy. No como una estrategia, sino como algo absolutamente natural. A veces a uno le preguntan ¿Y por qué seguís cantando? Bueno, porque cuando vas a lugares recónditos como puede ser Melilla en Marruecos, luego saltas a Dallas o vas a una ciudad de Brasil o a Ushuaia en el sur de Argentina sientes que el estímulo mayor no es el avión ni el paisaje, si no la gente, porque siguen estando allí y eso te llena de una energía que te da ganas de volver. Eso pasa cuando hay una vocación autentica. Cuando haces una carrera solo buscando el éxito o el hit del momento ya no.

Partiendo de la emoción por celebrar 35 años de carrera, ¿Cómo recuerdas esos primeros días en los que recién ensayaban la posibilidad de hacer un dúo sin imaginarse el éxito que han tenido?

Recuerdo que tuvimos la conciencia de que habíamos creado algo distinto que nos entusiasmaba a los dos. Cuando nuestra madre insistía en que cantáramos juntos, yo decía: “Si algún día encuentro componiendo alguna cosa que nos entusiasme a los dos, te haremos caso y cantaremos juntos. Por mientras yo prefiero seguir con mi conjunto.” En ese entonces, yo tenía un grupo con amigos del colegio que se llamaba Luna de cristal y quería triunfar con ellos. Mi mamá insistió por años para que cante con Lucía. Y tuvo razón.

Y luego, en la teatralización de sus canciones también quedaba evidente el carácter de Lucía, en un contexto que era mucho más machista que el actual…

Claro, en los 80 Hispanoamérica era mucho más machista que ahora. Entonces, lo que decía el hombre era lo que valía. Y la mujer tenía que callarse la boca. Y, entonces, aparece Lucia diciendo “Olvida mi nombre, mi cara, mi casa y pega la vuelta”. Las mujeres empezaron a encontrar en la voz de ella cosas que querían decir y no se atrevían. Entonces, esas canciones, encima actuadas, interpretadas con la energía de Lucía, fueron la base de nuestro estilo y de lo que más pegó en el público. Por ejemplo, “A esa”, es un estandarte de ese estilo de teatro con la música y de la reivindicación de la figura de una mujer que dice lo que siente.

Sandro, Pappo y ustedes fueron los únicos argentinos en cantar en el Madison Square garden. ¿Qué es lo que más recuerdas de uno de los hitos de su carrera?

Es algo que recuerdo con mucha emoción, porque son lugares emblemáticos, como el Radio City Music Hall de Nueva York, donde también estuvimos antes. Recuerdo que antes habíamos soñado los dos que íbamos a cantar en un teatro con butacas redondas y de terciopelo rojo, y cuando llegamos al Radio City vimos que había 6 mil butacas redondas y de terciopelo rojo. Eso fue una especie de premonición, de telepatía de hermanos que tuvimos. Recuerdo que en esos días ponían en la cartelera que esa semana se presentaban Rod Stewart, Yoko Ono y Pimpinela. Fue muy surrealista (risas). Hasta ahora tenemos la foto de esa marquesina y nos reímos siempre de eso.

A pesar de que la gente los conoce más por sus baladas y temas alegres, en algún disco como “Buena onda” tocan temas políticos. ¿Dónde crees que quedó la preocupación social de los artistas actuales? No se ve mucha…

Porque este es un momento, para mí, más egoísta. Donde, como dice el dicho español “Tanto tienes, tanto vales”. Y si bien hay una conciencia social grande en temas como la violencia de género o la reivindicación de la mujer, me parece que también hay un mundo musical más frívolo.

Ustedes tienen la Fundación Pimpinela para la Niñez, una casa hogar para niños en situación vulnerable. ¿Cómo va ese proyecto?

Cuando en los 80 empezamos a viajar por América Latina veíamos mucha pobreza. Así fue que, adonde viajábamos, comenzamos a pedir por contrato cantar un día en un puericultorio y llevarles regalos a los chicos. El año 96 abrimos nuestra propia fundación. Ya llevamos casi 22 años y han pasado más de 500 niños en adopción por el hogar. Tenemos varias personas trabajando, pero Lucía es la que más se involucra, ve reuniones con jueces, con ONG, coordina diversas cosas. Es un compromiso que da una gran satisfacción.

En estos años ustedes han colaborado con artistas Como Django o José José ¿Con quién han soñado cantar? ¿Qué gran artista está pendiente en su lista?

Y, bueno, a mí me encantaría cantar con Paul McCartney, pero él no va a querer (risas).

Hermanos, la verdadera historia: Pimpinela en vivo

Fecha: sábado 15 de setiembre

Lugar: anfiteatro del Parque de la Exposición

Hora: 9 p.m.

Entradas: de venta en Tu Entrada.

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