16 de noviembre de 2018
Redacción Publimetro |

El graffiti femenino invade las calles de Río de Janeiro

Las mujeres brasileñas tienen en este arte a un nuevo aliado. Las reinas del aerosol reivindican la igualdad de género desde las paredes.

El graffiti femenino invade las calles de Río de Janeiro Panmela Castro, graffitera brasileña que encabeza la Brigada Feminista de Graffiteras. (Panmela Castro)

Por: Elisabeth Braw

Cuando era niña, a Panmela Castro le gustaba pasar el tiempo con los chicos de su barrio. Cuando ellos comenzaron a hacer graffitis, ella se les unió. “Era extraño para ellos, pero yo era la mejor, así que dejaron que me quedara”, recuerda.

Ahora, ya adulta, Castro sigue haciendo graffitis. De hecho, está al frente de la Brigada Feminista de Graffiteras de Brasil.

“Al principio hacía graffitis igual como lo hacen los chicos”, nos cuenta. “Pero después de un tiempo eso ya no era suficiente para mí. Quería expresar mis ideas”. Y es que las ideas de esta joven carioca son claras: la situación de las mujeres en Río de Janeiro (y todo Brasil) tiene que cambiar. “De acuerdo a la ley, hombres y mujeres somos iguales; pero culturalmente, eso no es así”, afirma.

Entonces Castro, en ocasiones ayudada por otras artistas graffiteras, pinta impresionantes obras de arte de rostros de mujeres en las paredes de su ciudad y de otras partes del mundo.

Su arte se ha vuelto tan famoso que muchas empresas incluso le piden que pinte en sus muros. Castro, de hecho, lidera un creciente movimiento, principalmente de mujeres pobres, que se reúnen para hacer graffitis y aprender sobre el empoderamiento femenino.

“Panmela es una feminista; pero no recluta miembros hablando de feminismo, lo hace con el arte”, explica la Dra. Jessica Cabon, investigadora de la Universidad de Nueva York que prepara un libro sobre el tema titulado El arte de tener ovarios: graffiti femenino y política.

“Hacen graffitis y en el proceso aprenden que no está bien ser violadas, que no está bien ser golpeadas por sus parejas. Y como generalmente las obras de Panmela son pagadas, las mujeres no solo se empoderan emocionalmente, sino también económicamente”, dice Cabon.

Ananda Nahù, otra graffitera de Río de Janeiro, también pinta rostros de mujeres, en la mayoría de íconos feministas. “Mi intención es generar impacto y formular interrogantes en la gente”, explica.

“Quiero darle dignidad a la figura femenina, que ha sido explotada por una sociedad cobarde por mucho tiempo”.

El graffiti como mensaje político no es nuevo en Brasil. Pintar con aerosol en público es legal y, en consecuencia, se ha convertido en un medio a través del cual la gente puede expresar sus opiniones.

Nahù lamenta que la mayoría de los graffiteros brasileños sean demasiado conformistas. “Muchos siguen parámetros aceptados por el mercado. Solo sirven para decorar ambientes. Personalmente, odio a aquellos graffiteros que solo buscan adornar las calles para promocionarse y ganar dinero”, afirma.

Cuando se le pide describir su arte, Nahù dice tener un estilo con un delicado “toque femenino y cargado de referencias sociales”.

En la actualidad, el graffiti femenino se está convirtiendo en un fenómeno mundial. Y ya puede apreciarse en países como Egipto y Colombia, por ejemplo. Pero en Brasil tiene un atractivo especial. Cabon resalta: “En contraste con las limitaciones de otros países donde el graffiti es ilegal, las artistas brasileñas tienen todo el tiempo del mundo para explorar, reunirse, conversar, hablar de sus problemas y tener el espacio suficiente en las paredes para trabajar su mensaje”.

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