18 de noviembre de 2018
Redacción Publimetro |

(Fotos) Mujeres albanesas que han pasado su vida como hombres

El proyecto fotográfico de Jill Peters retrata a las ‘burneshas’ o mujeres vírgenes de Albania que eligen vivir como hombres.

(Fotos) Mujeres albanesas que han pasado su vida como hombres
(Foto: Jill Peters)
(Fotos) Mujeres albanesas que han pasado su vida como hombres
(Foto: Jill Peters)
(Fotos) Mujeres albanesas que han pasado su vida como hombres
(Foto: Jill Peters)
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(Foto: Jill Peters)
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(Foto: Jill Peters)
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(Foto: Jill Peters)
(Fotos) Mujeres albanesas que han pasado su vida como hombres
(Foto: Jill Peters)
(Fotos) Mujeres albanesas que han pasado su vida como hombres
(Foto: Jill Peters)
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(Foto: Jill Peters)

La fotógrafa Jill Peters realizó una serie fotográfica de nombre Sworn Virgins of Albania (“Vírgenes juradas de Albania”), la cual es a la vez un documento etnográfico y un retrato de un tipo social propio de esa región del mundo que está próximo a desaparecer.

Al norte de Albania la diferencia entre hombres y mujeres sigue siendo abismal, las mujeres no pueden votar, conducir un auto, tener un negocio y ganar dinero. Asimismo, los ademanes como fumar, tomar, decir groserías están permitidas solo en el sexo masculino. Incluso, según explica Peters, las mujeres son canjeadas en matrimonios arreglados a muy corta edad, en ocasiones con hombres mucho mayores que ellas.

La única alternativa a una realidad tan asfixiante es literalmente disfrazarse de él. Las mujeres que se plantean algo más que ser la esposa de un anciano se convierten en vírgenes juradas o ‘burneshas’.

Como las antiguas sacerdotisas de Diana, las ‘burneshas’ adoptan conductas masculinas no sólo en su apariencia y comportamiento diarios, sino que en ocasiones cambian su nombre; lo más importante de la transformación en ‘burnesha’ es el voto de castidad al que deben someterse tradicionalmente.

Las ‘burnesha’ son miembros activos y respetados dentro de su comunidad. Jill Peters afirma que “poseen una cantidad indescriptible de fuerza y orgullo, y valoran el honor de su familia por sobre todo lo demás.”

La fotógrafa afirma también que probablemente esta sea la última generación de burneshas vivas, pues las generaciones jóvenes crecen con otras aspiraciones, por lo que estos retratos serán en unos pocos años el recuerdo de una forma de vida. No se trata sólo de travestismo, sino de convertir una forma de opresión(la hegemonía masculina) en una forma de libertad.

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