19 de septiembre de 2018
José Barreto |

Fernando Bacilio: "La corrupción es un cáncer mundial”

Conversamos con el protagonista de la película peruana El Mudo, que se estrena hoy en nuestras salas. Nos cuenta cómo se preparó para su papel del juez Constantino Zegarra.

Fernando Bacilio: "La corrupción es un cáncer mundial” (Foto: Difusión)

Por: José Barreto
Constantino Zegarra es un correcto y severo juez del Palacio de Justicia de Lima. Tal es su rectitud y naturaleza incorruptible, que no ha dudado en meter a la cárcel a cuanto infractor de la ley ha encontrado. Sin embargo, pese a su buen trabajo, ha sido degradado a un juzgado menor en Mala, donde, para colmo de males, le disparan en la garganta y pierde el habla. Él está convencido de que todo se trata de un complot en su contra y está dispuesto a descubrirlo, pues no se explica cómo a pesar de sus buenas intenciones, todo le sale mal.

Ese es el argumento de El Mudo, comedia dirigida por Daniel y Diego Vega –su segunda película tras la premiada Octubre–, que trata con humor negro el problema de la corrupción en nuestro país.

Publimetro conversó con su protagonista, Fernando Bacilio (49), actor trujillano que luego de 20 años dedicado a la docencia en su ciudad natal, llega por primera vez a la pantalla grande en esta cinta que hoy se estrena a nivel nacional.

¿Cómo así llegaste a este papel?
De pura casualidad. Hice una prueba para un comercial de PromPerú, donde buscaban a un actor para interpretar a un príncipe chimú. Pasé el casting, pero no pude hacer el papel porque me fracturé la pierna. Un mes después, me volvieron a llamar diciéndome que ese casting que hice llegó a manos de los hermanos Vega y que me querían para hacer una película. Yo pensé que era una broma, porque me pedían que fuera a Lima. Respondí que mejor ellos –los hermanos Vega– vinieran a Trujillo. Una semana después, me llaman y me dicen que ya estaban en Trujillo. Fue ahí donde me di cuenta de que la oportunidad era real.

¿Cuál fue tu reacción cuando viste por primera vez el guion de tu personaje?
Fue muy chistoso, porque solo el 30% del guion era hablado. Me di cuenta que iba a ser todo un reto porque yo estaba acostumbrado a la exageración teatral y el personaje requería naturalidad al 100% para que comunicara solo con gestos. En cuanto al cargo de juez, fue bastante significativo para mí porque en Trujillo vemos asesinatos y jueces comprados a diario, jueces muy distintos a Constantino.

¿Cómo fue tu preparación para este papel?
En la parte técnica, tuve que ver muchas películas donde se dice sin hablar, como Pickpocket, de Robert Bresson, y la uruguaya Gigante, de Adrian Biniez. Por mi parte, decidí venir a Lima para infiltrarme en el Palacio de Justicia y empaparme de todo su ambiente, las rumas de papeles amontonados, las voces de los jueces, cómo hacían su trabajo en unas oficinas tan pequeñas de 2 por 2…

Y de la corrupción…
En la corrupción estamos envueltos todos. Sí es cierto que Trujillo está en emergencia, pero la situación no es muy distinta en Lima o en España. La corrupción es ahora un cáncer mundial.

¿Te identificas con Constantino?
Creo que tenemos en común la terquedad y la honestidad en nuestra profesión.

Este papel te ha traído ya varios premios, ¿cómo lo toma tu familia?
El más orgulloso es mi padre. Le gusta guardar los recortes de mis entrevistas y mostrárselos a quienes no creían que podía hacer algo importante con mi carrera.

Buen debut
4
premios a Mejor Actor ha ganado Bacilio en los festivales de Locarno (Suiza), Minsk (Bielorrusia), Cartagena de Indias (Colombia) y en el BAFICI (Argentina).

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