20 de abril de 2018

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Redacción Publimetro |

Entrevista a Gerald Martin: "Gabo es muy autobiográfico"

Tras la muerte del Nobel colombiano, Gerald Martin, su “biógrafo oficial” evalúa la vida y obra del autor de ‘Cien años de soledad’ desde Inglaterra. Ahora está preparando la biografía de Mario Vargas Llosa. Espera tenerla lista el próximo año.

Entrevista a Gerald Martin: "Gabo es muy autobiográfico" (Foto: Publinews)

Por: Luis Carlos Arias Schreiber

“Supongo que todo escritor que se respete debería tener un biógrafo inglés”, dijo respecto a su trabajo el propio Gabriel García Márquez, que lo reconoció en el 2006 como su “biógrafo oficial”. Gerald Martin (Londres, 1944) es un exhaustivo investigador de la literatura latinoamericana que en 1990 se dedicó a estudiar la vida del Nobel colombiano. Después de 17 años de trabajo, cientos de entrevistas, dos mil folios escritos y seis mil notas a pie de página, en el 2008 publicó por primera vez en inglés Gabriel García Márquez. Una Vida (Bloomsbury Publishing Plc.), un estudio monumental que después ha merecido más ediciones en inglés y castellano –“más que una biografía autorizada por Gabo, es una biografía tolerada”, define él mismo esta obra.

Tras la reciente muerte de García Márquez, Martin hace un alto en la biografía que está preparando de Mario Vargas Llosa para hablarnos desde Hampshire, Inglaterra, sobre este acontecimiento fundamental que es para América Latina la vida y obra del gran escritor colombiano.

Al leer la biografía de García Márquez resulta sorprendente ver cómo novelas como Cien años de soledad o El amor en los tiempos del cólera pueden tener bases autobiográficas tan firmes. ¿Cuáles son los rasgos autobiográficos de García Márquez que más han marcado su obra?
En un sentido muy fundamental, toda novela es irremediablemente autobiográfica, aun si los novelistas y ciertos críticos literarios no quieran reconocerlo. ¡Todo lo que decimos nos incrimina! Las novelas de García Márquez son, a veces, especialmente autobiográficas. Todas las infancias son dramáticas ¡aun cuando (o especialmente cuando) los padres no se dan cuenta! Pero cuando un niño de doce meses como Gabo es “abandonado” por sus padres y se cría en una casa de personas viejas –abuelos y tías solteras– hasta los seis o siete años, y si su abuelo le habla de guerras y su abuela le aterroriza con fantasmas y venganzas misteriosas, y si eventualmente su madre desconocida regresa cuando él tiene seis o siete años y toda la familia (con hermanos recién nacidos) se muda un año después, bueno, me imagino que puede ser difícil de asimilar.

Sumándole una relación siempre distante con el padre, “el telegrafista de Aracataca”…
Casi todos tenemos problemas con la figura paterna, de una manera u otra, pero en el caso de Gabo el padre fue una figura muy contradictoria, cuyo autoritarismo no se justificaba dadas sus interminables ausencias. Y aun cuando adoró a su madre toda su vida, la obra de García Márquez demuestra que ese vacío materno durante sus primeros años de vida siguió siendo, en cierto sentido, irremediable. Traté de no recurrir a la psicología freudiana cuando escribía mi libro, pero me consta que muchos niños abandonados interpretan el abandono como un acto homicida y sienten que han sido enterrados vivos en la casa alternativa en que les toca vivir.

¿El realismo mágico ha muerto con García Márquez? ¿O la muerte de García Márquez puede por el contrario producir un renacer del género?
No creo que el realismo mágico muera. Es propio de las zonas rurales latinoamericanas en particular y del mundo campesino o tribal en general. Parece inevitable que su influencia disminuya, pero yo llamaría mágicorrealista a la obra de Rabelais, el mismo Quijote tiene episodios mágicorrealistas, así que su desaparición será relativa. Su origen está en la contradicción entre la visión occidental que está detrás de la novela como género y la visión mítica (tribal o campesina) de los que, en el llamado Tercer Mundo, comparten los espacios nacionales con los dueños occidentales u occidentalizados de su país. Implica una técnica narrativa según la cual el autor recrea el mundo desde la perspectiva de sus personajes sin tratar de subvertirla mediante los trucos irónicos que también son inherentes a la novela y, en general, a la visión occidental. Lo que tenemos en las culturas urbanas cuando las novelas son a-realistas o anti-realistas es lo que llamamos literatura fantástica (Kafka, Borges, Cortázar, etc.), que es algo muy diferente.

¿García Márquez ha contribuido a que fuera de América Latina se conozca y se entienda mejor a nuestra región? ¿O más bien ha contribuido a la caricatura de la república bananera, con revolucionarios barbudos, hombres infieles y seductores en guayabera y abnegadas mujeres que viven en un mundo prodigioso donde “están puestos a a la misma altura el cepillado de dientes y la levitación”?
Bueno, es lo que yo llamaría el síndrome de las mariposas amarillas. Hay una explicación implícita en mi respuesta anterior. Nadie comprendía mejor que García Márquez el impulso caricatural inherente en el pensamiento de muchos europeos y norteamericanos cuando piensan en lo que llaman el Tercer Mundo, aparte de aquellos peruanos, por ejemplo, que tienen una visión ‘occidentalizada’ y hablan mal de su propio país. En esa misma línea, en este momento me irrita mucho el esfuerzo para demostrar que los malayos o coreanos son unos incapaces ante tragedias que ‘nosotros’ tampoco podemos resolver. Pero Cien años de soledad es, precisamente, según mi óptica de lector, un libro que lee a sus lectores: si a ti te divierten las “excentricidades” de los personajes, el libro te iluminará a los ojos de los demás cuando te expreses sobre ello. Por eso se ha leído de manera muy diferente en diferentes países y continentes y algún día algún crítico nos escribirá un clásico sobre el tema. Pero estoy seguro que América Latina es mejor conocida en el mundo desde que Cien años de soledad se publicó y que además se conoce mucho mejor a sí misma.

¿Cómo se puede explicar su terca amistad hasta el final con Fidel Castro? ¿García Márquez creyó siempre en la Revolución Cubana?
La figura de Castro le atraía mucho antes de que triunfara la Revolución Cubana a fines de 1958 y mucho antes de que se declarara comunista. García Márquez entrevistó a la hermana de Castro a mediados de 1958. Viajó a Cuba tres semanas después del triunfo de la Revolución. Ambos, García Márquez y Castro, eran únicos –el número 1– en su campo cuando se conocieron finalmente en 1975 y deben haber tenido conversaciones privadas que nadie más en América Latina podía tener. Tenían la misma edad; ambos eran caribeños; ambos llegaron a la madurez bajo la sombra de la Guerra Fría; compartían una visión (socialista) del mundo muy común en América Latina entre las décadas del 20 y del 80 del siglo pasado; y ambos pensaban que la competencia capitalista no justifica la muerte por hambre o por la ausencia de tratamientos médicos de un solo niño en este planeta. Puedes estar de acuerdo con ellos o no en cuanto a diagnósticos y soluciones, pero pensar que García Márquez era un ‘lacayo’ o un ‘hipócrita’ o que se habría conformado con lo que está pasando actualmente en nuestro mundo es algo propagado por sus enemigos y es una calumnia y un error. También nos hace falta un libro serio y exhaustivo sobre este tema.

¿Cree que el episodio aquel del puñetazo de Vargas Llosa –“el puñetazo más famoso de la historia de América Latina”, como lo llama en su libro– de alguna manera se ha frivolizado y exagerado?
No, realmente no creo que se haya frivolizado. Me parece un episodio muy serio, muy revelador de muchas cosas, y encubridor, obviamente, de muchas otras. Por otra parte, yo mismo siento al respecto una curiosidad muy fuerte –e incluso malsana– pero ¿a quién no le va a interesar esta manera dramática, telenovelesca, de poner fin a una relación muy profunda y muy intensa entre los dos novelistas latinoamericanos más importantes de la segunda mitad del siglo XX, que eran casi hermanos de sangre? No olvidemos que Vargas Llosa escribió un libro de 700 páginas sobre la vida y obra de su amigo pocos años antes. Además, es una cosa trágica y cómica a la vez, que siempre es incitante. Me sorprende que no haya salido ninguna novela sobre el tema, aunque para decir la verdad tendría que ser hecha por un novelista muy bueno (Carlos Fuentes, quizás, y ya es un poco tarde). Yo, que he conocido y admirado a ambos escritores, y trabajado biográficamente sobre ambos, tengo probablemente la colección más completa de versiones sobre el tema, que, eventualmente, tendré que cotejar y sistematizar (y quizás publicar).

¿Detrás de esa disputa personal pueden encontrarse posiciones políticas y visiones de mundo irreconciliables que han fracturado a América Latina? ¿Ese fue el gran choque, digamos, entre la romántica utopía macondiana y el realismo contante y sonante?
Las dos teorías son más que plausibles. Yo he dicho que es un cóctel explosivo que contiene –o puede contener– elementos personales, políticos y posiblemente literarios (es decir, profesionales). Quedan dos problemas. ¿Cuál de todas las versiones es la verdadera y cuáles son las dosis de cada uno de los ingredientes y cómo cambia la dosificación verdadera la química del cóctel, es decir, del episodio?

He leído que ahora podría sacar una segunda biografía más completa de García Márquez, ya producida su muerte…
Bueno, ha habido cierto malentendido periodístico relacionado con el tema de la “segunda biografía”. De igual manera, me han preguntado siempre si mi biografía era autorizada y yo he dicho que en parte, pero no en un 100% y probablemente ni en un 70%. Es decir, Gabo me dio muchas facilidades, pero no todas. No me puso condiciones y no pidió ver el manuscrito final, y por eso yo siempre decía, parcialmente en broma, que era una biografía tolerada y que era mucho mejor así. En cuanto a la segunda biografía, yo siempre he dicho que voy a volver a la vida de Gabo con una versión mucho mas larga –hasta 3 mil páginas– que la original. Eso lo expliqué en mi prólogo del libro en el 2008 y en ese caso saber si es un libro ‘nuevo’, como algunos periodistas han anunciado, o una versión ampliada, revisada y posiblemente metamorfoseada de la versión original es una cuestión de definiciones y, en última instancia, filosófica.

¿Eso postergaría la biografía que está preparando de Vargas Llosa? ¿Cómo va ese trabajo?
Todo esto dependerá de mi longevidad. Por ahora mi prioridad absoluta es seguir con mi biografía de Mario Vargas Llosa, otro escritor maravilloso y otra vida absolutamente fascinante y, para mí, irresistible, muy semejante a la de García Márquez y muy diferente también: vidas paralelas como las de Plutarco. Me va muy bien aunque también me estoy atrasando (como siempre) y quisiera terminarla –si la puedo terminar bien– el año que viene.

El puñetazo más famoso de la historia de América Latina
En la biografía de García Márquez, así cuenta Gerald Martin el episodio de la pelea con Vargas Llosa. Por cuestiones de espacio no reproducimos las anotaciones a pie de página, ni la explicación posterior que sugiere el autor.

El 12 de febrero de 1976, de vuelta ya en Ciudad de México, (García Márquez) apareció en el estreno de la versión cinematográfica de La Odisea de los Andes. Cuando llegó, Mario Vargas Llosa, que había viajado a la ciudad para la ocasión –había escrito el guion– estaba en el vestíbulo. Gabo abrió los brazos y exclamó: “¡Hermano!”.

Sin mediar palabra, Mario, consumado boxeador amateur, lo derribó de un fortísimo puñetazo en la cara. Con García Márquez tendido en el suelo semiinconsciente, tras haberse golpeado la cabeza al caer, Mario gritó entonces –y la versión difiere según los testimonios–: “Esto es por lo que le dijiste a Patricia” o “Esto es por lo que le hiciste a Patricia”. Iba a convertirse en el puñetazo más famoso de la historia de América Latina, aún hoy objeto de ávida especulación. Muchos testigos presenciaron el percance y son muchas las versiones, no solo de lo que realmente ocurrió, sino del porqué.

Se dice que el matrimonio de Vargas Llosa pasó por un momento difícil a mediados de los setenta y que, al parecer, García Márquez asumió la tarea de consolar a la esposa de Mario, supuestamente consternada y resentida por la marcha de su marido. Algunos dicen que lo hizo aconsejándole que iniciara los trámites del divorcio; otros dicen que trató de consolarla de una manera más directa. Es evidente que Mario llegó a la conclusión de que García Márquez había antepuesto su preocupación por Patricia a la amistad que los unía a ambos. Nada más que García Márquez y Patricia Llosa saben lo que ocurrió. Y únicamente Patricia Llosa sabe qué le contó a su marido cuando se reunieron de nuevo. En otras palabras, solo ella conoce cabalmente la historia. En cuanto a Mercedes (esposa de García Márquez), nunca perdonaría a Vargas Llosa. Y tampoco olvidaría nunca lo que a su juicio fue un acto deshonroso y cobarde, cualquiera que fuera la provocación.

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