21 de abril de 2019
Redacción Publimetro |

Décima entrega de la novela "Temp", exclusiva para Publimetro

Nueva entrega de la novela “Temp”, escrita por el alemán radicado en Canadá Douglas Coupland, en exclusiva para Publimetro.

Décima entrega de la novela "Temp", exclusiva para Publimetro (Foto: Shutterstock)

La trabajadora temporal disfruta de unos cocteles con el Danimal

Por: Douglas Copeland

Después de las 5:00 p.m. me preparaba para pedir un taxi cuando llegó una entrega de flores. Era un arreglo que parecía un carnaval tropical y de inmediato hizo que me imaginara con unos tragos de ron. El Danimal pasó a mi lado justo cuando estaba abriendo el sobre. “¿Para quién es eso?”, preguntó.

Lo abrí y ambos leímos al tiempo: Para la más hermosa trabajadora temporal, en agradecimiento por una gloriosa comida en McFunburry. Regreso de China muy pronto. No estaba muy segura sobre cómo jugar a esto.

“Shannon, ¿hay algo que deba saber?”.
“¿Huh? Dios, no puede ser otra vez lo del apareamiento del panda ¡No!”.
“No me refiero a eso”.
“¿Entonces a qué?”.
“Te vi con Xu Junior hablando en el parqueadero. No pienses que me creo el cuento de la galleta de la fortuna inglesa”.
“Oh”.
“Sí, oh”.

Intenté ponerme de forma casual mi chaqueta. Pero Danimal dijo: “Vamos por unos tragos. No es una cita. Sí, mi esposa está en Florida haciéndose una cirugía en los labios, y eso ya lo sabes. Simplemente no quiero ir a casa tan pronto, no después del día que tuvimos”.

“¿Dónde está Andy Kimura?”.
“Nos odiamos el uno al otro. No me interesa donde está, de hecho esa es una de las razones por las cuales estamos vendiendo”.

La suerte de un potencial chisme de oficina no podía dejarse pasar desapercibido. “Está bien, pero yo no salgo con hombres casados. Punto”.
“No es esa tónica. Vamos al bar que queda al lado de McFunbury”.
“¿A la experiencia corporativa de un alojamiento privilegiado a corto plazo?”.
“Ese lugar, ‘El priv’, tenemos un acuerdo con ellos”.

Los tragos en ‘El priv’ nos entraron mal. Danimal se tomó un whiskey doble y yo me atonté con un ron. Empezó a filosofar sobre los autos, tal como los hombres lo hacen. “El Shelby de Kevin deprimió la mierda que hay en mí. Lo miré y pensé en que es demasiado tarde para arreglar lo poco que queda de nuestra economía después de que enviamos todo a China. Piensa en Michigan: diez millones de primates necesitan 2,500 calorías cada día y están sentados en una fría piedra en medio del continente americano, sin nada que hacer en todo el día. Una receta para el desastre. ¡Bartender!”.

Más tragos, más filosofía. “Shannon, Detroit es nuestro bogeyman existencial. Detroit nos obliga a reflexionar sobre el significado de estar vivos. Nos despertamos, hacemos algo, nos vamos a dormir, repetimos esa rutina 22,000 veces más y luego morimos”.

Miré alrededor del bar: Sara y Kyle estaban entrando y obviamente habían estado “juguetones” el uno con el otro. Danimal se había puesto sensible: “No me importa si estás espiando a TWK para los chinos, sólo quiero el viejo sistema de vuelta”.

Dan y Sara se miraron a los ojos. Kyle y yo hicimos lo propio.
“¿Sara?”, dijo Danimal. “Este lugar es nuestro lugar, ¿trajiste a alguien más aquí?”.
“¿Qué hay de ti, Romeo?”.

Kyle me miró… “¿Shannon?”.
“No es lo que pien…”. Giré hacia Danimal. “¿Espiando para los chinos? ¿Estás loco?
Caramba, qué desastre.

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