18 de noviembre de 2017

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‘Darsan’, ver donde no hay [OPINIÓN]

En plena avenida Larco: “Cuán importante es poner piezas de arte en el camino de la gente. Que te jalen el ojo de tu ruta, te obliguen a querer tocar”.

‘Darsan’, ver donde no hay [OPINIÓN]
Facebook Jaime Miranda Bambarén

ZOË MASSEY
FOTÓGRAFA @ZOEPIX WWW.FACEBOOK.COM/ ZOEPMFOTO

Hace unos meses, saliendo de una reunión de chamba en un edificio de San Isidro, me topé con unas esculturas de madera que me llamaron mucho la atención. Eran supersimples, aun así hermosas. Esferas de madera. Nada más.
Me fui sin saber ni de quién eran, ni de dónde salieron, ni cuándo. Así pasa muchas veces.

Hace una semana fui a una reunión de chamba en Miraflores y me encuentro con estas esferas en plena avenida Larco. Ya no dentro de un espacio, sino fuera. Son hermosas, grandes, la gente las toca, les toma fotos, llaman la atención. Primer punto interesante: cuán importante es poner piezas de arte en el camino de la gente. Que te jalen el ojo de tu ruta, te obliguen a querer tocar. Y en mi caso, oler. ¡Vamos, es madera en plena ciudad! Hay que olerla (aunque no olía a nada).

Segundo punto interesante, señalado por el cartel que está al lado: estas esculturas están hechas con raíces de árboles que han sido talados: de Lima, de la selva, de varios puntos de nuestro país. Se pone fuerte el trabajo.
Paso al sótano a ver qué más se trae. Hay unas esculturas talladas que no me jalan ni la curiosidad y más semillas. Porque eso son las esferas de madera: semillas de nuevo.

Es bueno el trabajo, es limpio, es grande. Me gusta que haya un proceso más amplio, no se trata solo de tallar madera, sino de darle vida de nuevo a un árbol ya muerto. Buena chamba esta de Jaime Miranda Bambarén, de 33 años, que estudió en la PUCP, donde se graduó en la especialidad de escultura.

Y aquí viene el tercer punto interesante, que también es indignante y hasta doloroso: en el año 2007, él presentó el Monumento en Honor a la Verdad para la Reconciliación y la Esperanza en Villa María del Triunfo. Fue inaugurado con bombos, platillos, orquesta, felicidad y sonrisas. Era un árbol seco sujeto a tres bases metálicas que dejaba sus raíces suspendidas en el aire. Se podían leer en la base los nombres de pueblos azotados por el terrorismo, pueblos de los que miles migraron a distritos como Villa María del Triunfo a buscar mejor vida, seguridad, futuro.

Una madrugada del 2010, este monumento fue destruido “en absoluta nocturnidad y alevosía” (Gustavo Buntinx). Luego de una investigación, se concluyó que el mismo municipio que había estado detrás de los bombos y platillos de la inauguración estuvo detrás de la destrucción del monumento. Increíble. Parece ser que a nadie le interesara en este país recordar, porque olvidar es más fácil y actuar de esta manera prepotente es algo ya común en nuestras autoridades. Te tumban esculturas, cierran espacios, tapan murales. En el video en el que se puede ver el proceso de armado y luego destrucción de la pieza, Buntinx (curador de la muestra) dice una frase referente a este hecho que creo que hoy cae a pelo: “Perdemos continuamente las batallas por la memoria”. Basta de esto. Ganemos por favor esta batalla y no seamos luego observadores de la repetición de la historia.

Darsan va hasta el domingo 3 de abril en la Sala Raúl Porras Barrenechea, o sea, el sótano del Centro Culural Ricardo Palma (Av. Larco 770, Miraflores). Anda a ver y tocar las bolas, perdón, semillas.

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