Los tiros libres son siempre atractivos. La técnica y potencia de los jugadores es puesta a prueba con un remate de larga distancia y balón detenido. Pero cuando nos topamos con goles como el realizado por el jugador congolés del FC Stal, nos preguntamos si el balón tiene el peso reglamentario.

El balón salió despedido como si de una pelota de plástico se tratara y nunca perdió potencia hasta encajarse en el arco.