09 de diciembre de 2018
Redacción Publimetro |

'Postales Mundialeras', por Verónica Klingenberger

“Ojalá esta selección, a la que todavía no podemos creer que siga ganando, llene de buenos recuerdos la memoria de todos los niños peruanos”.

'Postales Mundialeras', por Verónica Klingenberger Selección peruana vuelve al mundial luego de 36 años (Foto: AFP)

POR VERÓNICA KLINGENBERGER
PERIODISTA
@vklingenberger

Crecí rodeada de pósteres de jugadores como Zico, Oblitas, Platini, Valderrama, Ardiles, Velásquez y Maradona. Recuerdo especialmente uno del 10 argentino haciendo una chalaca con la camiseta del Nápoles. En la imagen, Maradona aparecía boca arriba, suspendido en el aire con la mirada fija en una pelota que siempre parecía estar pegada con goma a su pie. Su fisonomía hacía aún más imposibles sus hazañas.

En casa fui la cuarta de cinco hermanos, tres de ellos futboleros de verdad. La afición familiar llegó sobre todo a través de mi tío, el hermano de mi madre. Sus años de estudiante de Medicina en Argentina lo habían convertido en gran conocedor y entendido del fútbol. También en un hincha de verdad, siempre seguidor de equipos medianos (del Melgar, como buen arequipeño, y del Club de Gimnasia y Esgrima La Plata, ciudad donde vivió por lo menos una década). Creo que fue él quien transmitió ese amor por el fútbol a mi hermano mayor, quien pronto se convirtió en una suerte de enciclopedia andante y en atento vigía de la mayor colección de revistas El Gráfico que he visto en mi vida.

Supongo que él fue quien trasladó lo mismo a mis otros dos hermanos. Al final, en esos tiempos, todo se reducía a quien tenía el control de la tele. Yo también debo haber pasado horas con la boca abierta viendo los mejores partidos de las ligas europeas.

Pero nada era como el Mundial. Y aunque no recuerde al Perú de España 82, sí guardo una imagen de la fiesta en las calles de Lima cada vez que ganábamos y la subsiguiente hamburguesa en el Oscar’s, todos en pijama, ilusionados por el triunfo peruano y porque comer dentro de un auto con un azafate colgando de la ventana era otra gesta.

Durante un Mundial se piensa y se habla de fútbol todo el día. Es así y si no es lo tuyo, recomiendo encierro y silencio. De niños, luego de ver con verdadera concentración cada partido, mis hermanos y yo nos convertíamos en nuestros jugadores favoritos. El jardín de la casa de la avenida del Ejército se transformaba en un estadio: ahí éramos Pfaff, ‘Toto’ Schillaci, Francescoli, Goycochea o Caniggia. Italia 90 es el Mundial que más me marcó por alguna razón. Salíamos al campo con vinchas y bandas de capitán y jugábamos toda la tarde con la imaginación como única estrategia de pase a la gloria. A la actividad física le seguía el Subbuteo (¿recuerdas ese juego de mesa donde se pateaba a los jugadores para que estos a su vez pateen la pelota?), los álbumes y la literatura futbolera, porque para saber de fútbol había que leer a los ingleses y a los argentinos, y entender la magia y la estrategia por igual.

Durante muchos años me acostumbré a ver los mundiales con la serenidad de quien no tiene nada que perder. Simpatizaba con el equipo que me daba la gana (casi siempre Argentina, Italia, Alemania y Holanda) y eso me permitía disfrutar de la fiesta sin comprometer mucho.

Ahora mi tranquilidad y la de millones de peruanos va a tener que esperar a que todo termine, porque esta vez juega Perú y porque la expectativa es tan grande como el miedo atávico de haber crecido con ese juego que era bonito pero poco efectivo. Ojalá esta selección, a la que todavía no podemos creer que siga ganando, llene de buenos recuerdos la memoria de todos los niños peruanos. Y sus paredes de pósteres.

NOTAS RELACIONADAS

‘Urgencia inoportuna’, por Verónica Klingenberger

‘Presente Futurista’, Verónica Klingenberger

‘Calla o muere’, por Verónica Klingenberger

Edwin Oviedo sobre caso Paolo Guerrero: ‘Podemos decir misión cumplida’ [VIDEO]

Paolo Guerrero: ‘Ya no hay sueños imposibles’

Tags

Notas Relacionadas

Ir a portada