14 de noviembre de 2018
Redacción Publimetro |

La pregunta del día [OPINIÓN]

Perú enfrenta a Argentina, cruzando los dedos, como siempre

La pregunta del día [OPINIÓN] Los incondicionales hinchas de la bicolor seguirán con fe el Perú vs. Argentina. (USI)

Por Ricardo Hinojosa Lizárraga
Periodista

La pregunta del día en calles, bares, plazas, salones y kioskos será, “Oe, ¿y si le ganamos a Argentina?” A la que muchos románticos del fútbol le agregarán, tiernamente: “¿Y si le ganamos a Argentina y en el siguiente partido le ganamos a Chile?”. Y como entre peruanos nunca faltará el que le meta una sazón más al guiso, otro rematará: “Y si nos liga eso con Argentina y Chile y, además, nos dan los puntos por el jugador de Bolivia mal inscrito, ¿Ya estamos no?”. Así serán miles de diálogos hoy, de Tumbes a Tacna. Es que los peruanos somos unas bellezas. ¿No? Que levante la mano el que no tenga al menos un amigo o un conocido o un vecino que ha lanzado preguntas semejantes en alguna charla informal. Son los creyentes de siempre, los de la virgencita, la Sarita o el moradito; los cabalistas del pie derecho, la media sucia, la bufanda de la suerte o el polo con el que metieron algún gol cuando la vida aún no estaba ni en Facebook ni en HD. Cuando aún iba Perú a los Mundiales.

Porque “la pregunta del día” es, en realidad, la misma pregunta desde ocho eliminatorias antes que esta. La misma pregunta con diferentes actores. Y a esa pregunta le vamos sumando otras. ¿Podrán hoy Cueva, Guerrero, Tapia o Ruidíaz ser más que Di María, Sergio Agüero o Higuaín? De pronto no podemos pedirles que lo sean, pero sí que le metan huevos. Pero en serio. Creo que nuestra situación en la tabla nos permite, al menos, pedir garra, esfuerzo y temperamento a quienes Gareca ha elegido como sus guerreros más leales, tras una evidente depuración de jugadores y pese a que cierto sector de la hinchada aún clama por Farfán.

Pues bueno, ayer esos guerreros leales fueron puestos a prueba. Algunos dirán que fueron cachorreados; otros, que fueron provocados. El diario argentino La Nación publicó un artículo –huachafo artículo, me permito decirlo- cuyo titular rezaba: “La Argentina cotiza en bolsa: el plantel completo de Perú vale menos que Marcos Rojo”. Pregunto yo, ¿Era necesaria esta nota? ¿Qué necesitan probar? Evidentemente, el proverbial ego de cierto sector de la prensa deportiva argentina se ha querido convertir en protagonista del partido. ¿Minimiza esto a nuestros jugadores o, por el contrario, los “achora”, los enciende, los provoca? Según esta comparación, 475 millones 800 mil euros albicelestes se enfrentan, abusivos, contra 17 milloncitos 750 mil blanquirrojos. Marcos Rojo, el defensa argentino mencionado en el citado titular -que juega en el Manchester United bajo las órdenes de José Mourinho-, vale 19 millones. Todo, con cifras de Transfermarkt. Y eso que no incluyen a Lionel Messi –ausente hoy por lesión- a quien la misma web especializada cotiza en 120 millones euros. Entre los nuestros, Raúl Ruidíaz, Christian Cueva y Edison Flores valen un millón. Renato Tapia, 2 y medio. Paolo 4. La Nación acota, casi al terminar su nota: “El valor de la Argentina impresiona, ahora necesita revalidarlo y mañana marcar las enormes diferencias que se advierte por cotización con Perú.”

Yo quiero imaginarme a Ramos, a Gallese, a Guerrero, a Cueva, a Tapia, a Benavente, a todos, molestos, iracundos, fastidiados, picones leyendo esta noticia. Pero no con la piconería monse que nos ha costado varias tarjetas rojas, sino con la braveza inteligente que motiva y empuja a ganar partidos. Quiero imaginarme a los peruanos leyendo la noticia de La Nación y diciendo “¡Estás huevón!, ¡Vao´ a ganarles!” y saliendo al césped del Estadio Nacional envalentonados y dispuestos a acabar con esa racha de 19 años sin ganarle un partido a Argentina. Eddy Carazas y Martín Hidalgo –encargados de los goles en aquel 2-1 con que nos llevamos la victoria en la Copa América de 1997- también agradecerán no contar por enésima ocasión su historia de VHS antes de cada Perú-Argentina. Quiero imaginar que lo mejor que hay que rescatar del trabajo de Gareca –si hubiera algo que rescatar de un equipo prácticamente eliminado de la carrera a Rusia 2018- es que nos deja un legado de sangre nueva y joven, con potencial aún por descubrir y cuyos mejores momentos colectivos –esperamos todos- aún deberían estar por llegar.

“Oe, ¿y si le ganamos a Argentina y Chile y, además, nos dan los puntos por el jugador de Bolivia mal inscrito? ¿Ya estamos no?”, siguen preguntándose en diferentes rincones del país, mientras usted sigue leyendo este artículo. ¿Cuántas veces hemos soñado todos con lo mismo? ¿Cuántas veces nos han roto el corazón? “No importa, igual sería hermoso, sería una locura”, me digo a mí mismo en silencio, acariciando mi bufanda blanquirroja de la suerte.

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