18 de noviembre de 2018
Redacción Publimetro |

El peligro que por mucho tiempo fue subestimado en el deporte

Los impactos en la cabeza puede producir daños graves y una sucesión de golpes durante cierto tiempo puede provocar una patología.

El peligro que por mucho tiempo fue subestimado en el deporte La posibilidad de sufrir una conmoción cerebral no parece escapar de la mayoría de disciplinas (Foto: Shutterstock)

(AFP). Aunque durante muchos años su peligro se ha subestimado, la conmoción cerebral es un auténtico desafío de salud pública que afecta no sólo a las disciplinas sobreexpuestas y más físicas (rugby, boxeo), sino a prácticamente todos los deportes.

Equitación, hockey, balonmano, esquí, fútbol, ciclismo, automovilismo, artes marciales… Ninguno parece escapar a un problema que preocupa cada vez más a autoridades médicas y deportivas.

“Casi todos los deportes están afectados por ello”, estima Jean-François Chermann, neurólogo en el hospital Leopold Bellan de París y que está especialmente sensibilizado con que se tome conciencia pública de este asunto.

En su país, Francia, las cifras oficiales apuntan a 100 000 casos por año y este médico, que ha tratado a importantes deportistas, considera que es un dato “probablemente evaluado a la baja” y que sería mayor.

En Estados Unidos, por ejemplo, las cifras se elevan considerablemente con la mayor cantidad de población que practica deporte. Las cifras oficiales hablarían de unos dos millones de casos.

Para los expertos, uno de los peligros es la falta de información, ya que en el 90% de los casos la conmoción no conlleva un KO o una pérdida de conocimiento.

En unos minutos el deportista puede parecer volver a la normalidad, aunque el daño ya se haya producido: el cerebro, según la definición exacta de conmoción, ha golpeado la caja craneal, lo que en ocasiones puede producir lesiones irreparables.

Los deportistas, dicen, intentan demostrar pronto que están bien cuando sufren un golpe y los entrenadores también tienen tendencia a confiar en un jugador que les dice que va bien.

“Hay muchos frenos. Algunas federaciones prefieren no comunicar que el riesgo existe para no asustar a los padres”, señala otro experto francés, André Monroche, que trabaja con boxeadores.

Cualquier impacto fuerte en la cabeza puede producir daños graves y una sucesión de golpes durante cierto tiempo puede provocar una patología (encefalopatía traumática crónica), también conocida por algunos en términos populares como ‘demencia del boxeador’, que puede ser responsable de depresión y tendencia al suicidio.

El rugby y el boxeo son dos de los deportes donde se lleva más tiempo trabajando para minimizar los riesgos por conmoción cerebral.

Para ello se multiplican las pruebas neurológicas de pretemporada y se establecen protocolos de actuación, para evaluar lo antes posible si se ha producido una conmoción.

Primero con las preguntas de rigor sobre el campo (“¿en qué estadio estamos?”, “¿quién fue el último en marcar?”) y después con el consiguiente seguimiento médico si se decide que el deportista no puede continuar durante un partido o combate.

Este tipo de consultas médicas en las horas o días posteriores son importantes para revelar casos que podían haber pasado inadvertidos en un primer momento.

“Al día siguiente me levanté con dolor de cabeza. Consulté con un especialista y eso me hizo darme cuenta de que puede que no tuviera una simple migraña”, cuenta el rugbier francés Christophe Dominici, que sufrió una conmoción en un partido ante Italia en 2005.

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