21 de marzo de 2019
Redacción Publimetro |

Gimnasios olímpicos de China prometen ser menos duros con los niños

El país oriental comenzó a reevaluar su sistema de formación deportiva para los siguientes Juegos.

Gimnasios olímpicos de China prometen ser menos duros con los niños (Foto: AFP)

(AFP). China se ha convertido en una superpotencia deportiva tras someter a algunos jóvenes talentos a intensas formaciones individuales, pero actualmente en las principales escuelas quieren primar la calidad, relajando la presión sobre las promesas nacionales.

En la escuela Shichahai, una auténtica fábrica de campeones situada en Pekín, se afirma que se han dado cuenta de la necesidad de levantar el pie del acelerador y buscar nuevos métodos.

El entrenador de gimnasia, Jiao Gengbo, afirma que la clave para el desarrollo de los jóvenes talentos está en dar a los niños más tiempo libre, lejos de las salas y los campos de deporte.

“Así es como hay que actuar. Entrenar demasiado no es la vía. Tienen que pasar tiempo estudiando, relajándose y entrenando”, explica a la AFP.

Un discurso así es relativamente raro y nuevo en China, donde las escuelas deportivas seleccionan y entrenan a ritmos infernales a niños de corta edad, a menudo obligados a separarse de su familia, un sistema estatal que para muchos resulta cruel.

Esas escuelas han producido numerosos campeones, que han hecho que China haya avanzado en el deporte mundial, incluso ganando el medallero de los Juegos Olímpicos de Pekín-2008. Cuatro años más tarde, el país más poblado del planeta fue segundo, sólo superado por la potencia tradicional, Estados Unidos.

Durante los Juegos de Londres 2012, un tabloide británico, el Daily Mail, había abordado esta cuestión en un artículo titulado “¿Tortura o entrenamiento?”, centrándose en el caso de un gimnasta chino de Nanning, donde los niños trabajan desde los cinco años pensando en la alta competición.

Otra polémica al respecto llegó con la clavadista Wu Minxia, medalla de oro olímpica, a la que se le ocultó el cáncer de su madre durante la preparación de Londres 2012, para que estuviera concentrada únicamente en su labor deportiva y el drama familiar no le pasara factura.

A sus 10 años, Yu Zhengyang es una de las esperanzas del deporte chino. Hace dos años que ingresó en la escuela Shichahai, donde entrena cinco horas diarias, de cara a poder competir en los Juegos Olímpicos de 2020 en el tenis de mesa, una ‘especialidad’ china.

“Quiero disputar un día los Juegos Olímpicos. Juego bien al tenis de mesa y ese es mi sueño. Me siento capaz de ganar una medalla de oro”, cuenta a la AFP el muchacho, recientemente ganador de un torneo para menores de 12 años.

Tuvo que separarse en un primer momento de su familia, que vive en la provincia de Shaanxi, en el norte de China, pero su padre y su madre se mudaron luego a Pekín.

“Lo prefiero ahora, que vivo con mis padres. En el fin de semana, cuando he terminado los deberes, tengo tiempo para descansar y ver la televisión”, cuenta.

China comenzó a reevaluar su sistema de formación deportiva después de los Juegos Olímpicos de Pekín.

Un ejemplo que ha suscitado debate en el país es el de la tenista Li Na, que no ha logrado mantener su alto nivel de juego del primer semestre de 2011, donde alcanzó la final del Abierto de Australia y luego ganó en Roland Garros.

El patrón del tenis chino, Sun Jinfang, subrayó recientemente la falta de solidez anímica de la jugadora, que formó parte de las intensas estructuras de entrenamiento del Estado, lamentando que desde muy corta edad sólo estuviera centrada en las raquetas y las pistas.

Otras críticas similares han acompañado las dos lesiones, en Pekín en 2008 y en Londres en 2012, de la estrella china de los 110 metros vallas, Liu Xiang, con problemas físicos regularmente, del que algunos dicen que está pagando una preparación demasiado dura.

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