24 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

Entre las ruinas del 'Mineirazo', Brasil pide una revolución del fútbol local

Ya pidieron perdón por el desastre ante Alemania el seleccionador brasileño, el capitán y los futbolistas hundidos en el llanto. Pero con la imagen de sus jugadores aplastada por el ‘Mineirazo’, Brasil pide ahora una revolución en el fútbol local, carcomido por el éxodo de talentos y la mala gestión.

Entre las ruinas del 'Mineirazo', Brasil pide una revolución del fútbol local
(Foto: AFP)

AFP. “¿Cuál es la mayor atracción para un país que ama el fútbol como el nuestro para ir a un partido? Ver a los ‘cracks’. Hay muchos ‘cracks’ en Brasil que están fuera del país hace mucho tiempo”, afirmó la presidenta Dilma Rousseff en una entrevista con la cadena estadounidense CNN difundida el miércoles pasado.

“Brasil no puede seguir exportando jugadores. Eso significa no tener la mayor atracción para que los estadios se llenen”, añadió la mandataria.

Más duro fue unas horas antes el ministro de Deportes, Aldo Rebelo: “Somos proveedores de materia prima e importadores de productos acabados”, dijo en una conferencia en Rio de Janeiro, donde urgió a que se produjeran cambios en el fútbol local.

Jóvenes emigrantes de lujo

Entre enero de 2011 y junio de 2014, 5.526 jugadores brasileños estuvieron implicados en transacciones entre clubes de todo el mundo, lo que supone un 13% del mercado mundial, según los datos de FIFA TMS. El segundo lugar lo ocuparon los futbolistas argentinos, con 2.632 traspasos.

Los clubes brasileños dejaron salir, principalmente hacia Europa, a 2.311 futbolistas en ese periodo. Entre ellos, 199 eran menores de 20 años, un 9% del total.

Bajo estos números se esconden casi todos los jugadores de esta selección brasileña que pasará a la historia de horrores del país del ‘futebol’.

Desde el capitán Thiago Silva, que se fue al Oporto a los 20 años en 2004, pasando por el exitoso zaguero David Luiz (partió al Benfica en 2007, con 19), por el cotizado Oscar (fichó por el Chelsea en 2012 también con 19) hasta la estrella Neymar (en 2013 se fue al Barcelona con 21).

Sólo cuatro de los 23 reclutados por Scolari para el Mundial juegan en el campeonato local y, curiosamente, dos de ellos han sido muy criticados: los delanteros Fred (Fluminense) y el suplente Jo (Atlético Mineiro). Los otros dos son los arqueros reserva.

El propio Felipao se refirió a la prematura salida de talentos cuando trató de defender la imagen gris de su equipo durante el Mundial.

“Hoy es muy difícil hacer a un jugador de la selección jugar con nuestro estilo. Ellos han salido cada vez más pronto de Brasil y aprendieron la manera de jugar de los extranjeros y cuando se presentan en la selección tienen dificultades para jugar como brasileños”.

En el mismo sentido, se manifestó el exfutbolista de la ‘canarinha’ Zico.

“Es hora de calzar las sandalias de la humildad y empezar de cero”, escribió en su columna del periódico O Globo.

“Tenemos que revisar la formación de nuestros jugadores. A la hora de elegir en la base, no hay que fijarse en quién es más alto y más fuerte, como vienen haciendo los clubes. Hay que trabajar con quien tenga talento. El cambio debe ser radical también dentro de la entidad que dirige la selección”.

Calendario infernal

El ahora diputado federal y campeón del Mundo en 1994 Romario fue menos diplomático y dio rienda suelta a su ira contra los dirigentes de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).

“¡Marin [presidente de la CBF] y Del Nero [actual vice y futuro presidente a partir de 2015] tendrían que estar en la cárcel!”, escribió acusando a los directivos de “corruptos”.

Las cuentas tampoco cuadran en la mayoría de clubes brasileños. Los 25 equipos más importantes del país acumulan una deuda de 2.000 millones de dólares que frecuentemente se materializa en retrasos en los pagos.

Tampoco ayuda que los equipos que logran plaza para las competiciones internacionales tengan que hacer malabares para encontrar fechas entre los campeonatos estatales, el Brasileirao y la Copa de Brasil.

Pero de los 684 clubes profesionales que hay en todo el país, 583 no poseen calendario anual y sólo disputan 19 encuentros, lo que deja al 82% de jugadores desempleados durante seis meses.

Contra este desequilibrio viene luchando el colectivo de jugadores Bom Senso FC (Sentido Común FC), que consiguió que la CBF aprobara una reforma para 2015 que introduce una pretemporada de un mes, la garantía de 30 días de vacaciones para los futbolistas y limita la cantidad de partidos.

“La estructura de poder de la CBF precisa ser demolida”, consideró Walter De Mattos Junior, editor y fundador del periódico deportivo Lance, tras el 7-1 contra Alemania.

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