'Tomando conciencia', por Milagros Agurto

Redacción Publimetro |

“Cuanto más alta sea, mayor será tu nivel de vida. Podrás conocerte mejor, reforzar tu autoestima y saber cómo responder a las adversidades”.

Tener conciencia te permite conectarte mejor contigo mismo y la realidad que te rodea. Foto: USI

¿Qué es la conciencia? Es estar atento a la realidad, es más que solo percibirla. Es actuar inteligentemente sobre lo que percibimos, darse cuenta de lo que está sucediendo en “mi entorno”, usando los cinco sentidos que nos permiten darnos cuenta de lo que sucede en el mundo próximo o lejano, de las condiciones que me permiten el éxito o de lo que puedo corregir y de lo que ocurre “dentro de mí”, identificando mis emociones y sus orígenes. La conciencia es un elemento básico de la supervivencia porque con ella nos damos cuenta de lo que nos afecta, cómo nos afecta y cómo reaccionamos. La conciencia es el fundamento de nuestro ser.

¿Para qué sirve la conciencia? Permite conocerse a sí mismo y en profundidad. Y cuando hablamos de la resiliencia, teniendo conciencia puede afrontarse la adversidad para que nos podamos dar cuenta de qué está pasando con esa adversidad y lo más importante, cómo resolverla. La conciencia está en relación directa con la sabiduría.

Cuando la persona vive en conciencia puede crear nuevos conocimientos, pues después de haber vivido una adversidad, en el futuro sabrá cómo evitarla o resolverla si es que se vivió en conciencia. Para el profesor de psicología Mihaly Csikszentmihalyi, las emociones (positivas o negativas) son elementos esenciales estructurales y altamente funcionales de nuestros estados internos de conciencia. Y esto porque las emociones pueden viabilizar u obstaculizar los procesos de atención para las tareas o metas externas, porque las personas nos vemos afectadas directamente por los sentimientos.

Si decimos que la conciencia es estar atento a la realidad, ¿de qué realidad hablamos? ¿La que cada individuo piensa o la que dice mi papá, mamá u otra persona? Ser consciente es una decisión personal y tener las ganas de enfocarte en las cosas para llevarlas a cabo. Y en esa decisión hay que ubicarse en la realidad (no inventarla), ser humildes para no sobreestimarse y cuidar de valorarse de manera justa, sin subestimarse. Así nos damos cuenta cómo la autoestima está relacionada con la conciencia.

Cuando prestas atención a la vida, estás en conciencia; presente en el aquí y el ahora, eres constructor de tu futuro. Porque la perspectiva se expande y puedes ver más verdades, la mente está activa, afrontas hechos importantes, percibes las soluciones, aprendes constantemente y eres un partícipe activo de tu proceso de evolución. Estar consciente permite aceptar la retroalimentación que llevará a mejores y mayores aprendizajes porque hay interés por aprender y se aceptan todo tipo de críticas sin que lastimen nuestra persona, ya que somos conscientes de quiénes somos. La conciencia es una forma de evitar o disminuir el impacto del bullying, pues cualquier frase negativa –por ejemplo, “eres un tonto que no sabe jugar”– no podrá afectarte al tener una alta consciencia de quién eres. Muy por el contrario, tendrás más deseos de trabajar en tus fortalezas, debilidades y todas las oportunidades que tienes para ser una mejor persona.

Haz tu check list de al menos 10 cosas buenas que te han ocurrido en el día: como ejemplo, puedes hacerte diferentes preguntas sobre tus intereses:

1. ¿Fui más tolerante y flexible? ¿Qué hice yo para que sucediera ello?

2. ¿Hice mis ejercicios? ¿Qué hice yo para que sucediera ello?

3. ¿Participé en clases de manera activa? ¿Qué hice yo para que sucediera ello?

4. ¿Consumí mis alimentos a sus horas? ¿Qué hice yo para que sucediera ello?

5. La pregunta que te quieras hacer.

Respondiendo estas preguntas o las que tú decidas hacerte, tendrás conciencia de cómo y cuándo suceden esas cosas buenas, por qué te suceden y qué hiciste para lograr que sucedieran en ese día.

La idea es hacerlo en pareja, con los hijos, así estarás creando una cultura familiar, en la que se fortalecen los lazos, la comunicación y el amor. Además, practicar este ejercicio aumenta el positivismo, al ver las cosas buenas que te han ocurrido; aumenta la esperanza; puede ayudar a disminuir la tristeza y hasta la depresión, al enfocarte en las cosas buenas que tienes y no en las que no tienes. ¿No es maravilloso tener una conciencia alta?

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