(Opinión) Ser Peruano...

Redacción Publimetro |

“Hoy quisiera recomendarte ir al cine a ver Aloft, de Claudia Llosa, o por qué no, Poltergeist. Ir al teatro La Plaza a ver Las Tres Viudas, al C.C El Olivar a ver Pieles, de Milagros Arias (anda) o que vayas a pasear por Mala a comer las más ricas manzanas y camarones fresquitos mientras te desconectas del mundo virtual y vives de verdad”.

(Zoë Massey)

Por Zoë Massey

¿Soy yo la única que tiene la sensación de que mientras la economía “crece” en nuestro país y la comida cada vez tiene un sabor más deliciosísimo, los peruanos, o al menos los limeños, estamos cada vez peor como ciudadanos? Necesito que me expliquen algunas cosas.

¿Qué pasa por tu cabeza cuando camino a esta obra de arte tan famosa, esta puesta en escena maravillosa, este circo de lujo, frenas sobre el cruce peatonal, o peor aún, ni siquiera frenas y le lanzas el carro a cuanto peatón inocente pasa? ¿Cómo es que si se te recomienda ir a una galería, un museo, un teatro, lo tomas tan bien, eres tan culto, te vistes casi de gala y tanto apoyas la cultura y el arte… pero te estacionas en el lugar reservado para discapacitados?

¿En qué momento pensaste que era buena idea que en tu visita a Paracas, tu paseo a la playa, a Pachacamac o las Lomas de Lachay podías adelantar por la vía auxiliar de la carretera a toda velocidad ganándole unos minutos al resto?

¿Cómo es posible que un partido de fútbol desate los más desagradables comentarios hacia un país vecino? ¿En serio te sientes más peruano insultando al otro?

Y por último pero no menos importante, ¿de dónde sacas que una persona de la comunidad LGBT no es una buena candidata para darle hogar a una mascota en adopción? (Lo he leído dos veces esta misma semana en páginas “animalistas”). ¿Dónde, peruano, dónde aprendiste todo eso? ¿Quién te enseñó que eso era avanzar para ir a denunciarlo?

Estas últimas semanas siento que detrás de tu bocina de carro, de tu pucho lanzado por la ventana sin importar si le cae a alguien, que detrás de eso que te infla el pecho al comer un rico cebiche con un chilcano de pisco que es más peruano que el piso por el que caminó Manco Capac, se esconde lo más bajo y real de nosotros: no avanzamos para ningún lado.

Hoy quisiera recomendarte ir al cine a ver Aloft, de Claudia Llosa, o por qué no, Poltergeist. Ir al teatro La Plaza a ver Las Tres Viudas, al C.C El Olivar a ver Pieles, de Milagros Arias (anda) o que vayas a pasear por Mala a comer las más ricas manzanas y camarones fresquitos mientras te desconectas del mundo virtual y vives de verdad. Pero de solo imaginarme que ni en el cine ni el teatro apagarás el teléfono, que afuera de la galería dejaste el carro mal estacionado o que en el paseo fuera de la gris cerraste a alguien en la carretera mientras lanzabas tu pucho por la ventana… se me pasa.

¿Sabes que te recomiendo hoy, querido lector? Que veas en YouTube el corto ¿En qué momento se jodió el Perú? o Entre Vivos y Plebeyos, de Matías Vega, del 2002. Lamentablemente podría haber sido hecho hoy.

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