22 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

'Urgencia inoportuna', por Verónica Klingenberger

“¿Imaginas a un gerente peruano respondiendo de la misma manera el correo de un desconocido?”

'Urgencia inoportuna', por Verónica Klingenberger Trabajar con un equipo de profesionales responsables que sean capaces de entender sus objetivos (Foto: Shutterstock)

POR VERÓNICA KLINGENBERGER
PERIODISTA
@vklingenberger

Dos casos. El primero: un joven empresario se anima a enviarle un correo a uno de los hombres más influyentes del mundo en lo que a finanzas digitales se refiere. La respuesta lo sorprende porque llega rápido, y porque es honesta y amable. El reconocido multimillonario se disculpa por estar concentrado al 100% en su nuevo proyecto y le desea al joven toda la suerte del mundo en su emprendimiento. En algún momento, le dice, estoy seguro que coincidiremos. El segundo caso es el de un periodista, hoy asesor político de algunas empresas, quien se anima a escribirle a uno de los altos mandos de una conocida corporación en Londres. La respuesta demora apenas unas horas y se concreta una reunión para dentro de un año, fecha en la que el inglés estará visitando Lima para poner en marcha un proyecto en nuestro país.

¿Imaginas a algún gran empresario peruano respondiendo de la misma manera el correo de un desconocido? Mejor parafraseemos la pregunta: ¿Imaginas a un gerente o subgerente o empleado cualquiera de cualquier área de cualquier corporación o mediana empresa en el Perú respondiendo de la misma manera el correo de un desconocido? Dejemos las preguntas en visto brevemente.

En las corporaciones te enseñan rápidamente el “sentido de urgencia”, que no es otra cosa que tener buenos reflejos para responder rápido y bien, según una jerarquía de importancia. El sentido de urgencia no significa contestar sin criterio ni reflexión alguna, solo por demostrar que uno es crítico o que tiene un puesto mejor que otro. Tampoco hay que bailar todo el tiempo al ritmo de las urgencias, porque entonces las oportunidades de negocio se perderán en una bandeja de entrada con 400 correos que no dicen nada que vayamos a recordar el próximo año.

La respuesta a las preguntas que dejamos en visto es un contundente no. En parte porque están ocupados, en parte porque sus modales responden a sus intereses. El problema es que en ese silencio se pierden cientos de oportunidades diarias y se maltrata a miles de profesionales. En cambio, se siguen llenando los días de reuniones inútiles, correos en copia, plannings que nunca se cumplen, etc.

Hay compañías que ya están empezando a entender el truco para mejorar la productividad. Lo primero es deshacerse de los horarios y la reunionitis (he escrito varios artículos sobre el tema pero creo que se necesita insistir). Trabajar desde casa a veces supone un nivel de concentración más alto. Y la tecnología hace lo demás.

Lo segundo es trabajar con un equipo de profesionales adulto (mentalmente, claro) y responsable, que sea capaz de entender sus objetivos y responsabilidades y de llevarlos a cabo sin tener que estar respirándoles en la espalda día tras día. Solo si despejamos nuestros días podremos producir más y mejor, ser más creativos y mucho más efectivos. También tendremos tiempo de responder con humildad y amabilidad a todas esas personas que nos propongan una idea o un café con miras a una posible alianza. Nunca se sabe.

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