14 de noviembre de 2018
Redacción Publimetro |

Todos juntos (podemos todo), por Zoë Massey

Conoce el trabajo y la historia de este innovador proyecto social que ayuda a decenas de niños, jóvenes y adultos en Manchay.

Todos juntos (podemos todo), por Zoë Massey

POR ZOË MASSEY
Fotógrafa
@ZoePix

Cuando me planteé hacer esta sección Agente de Cambio, empecé a indagar entre amigos sobre gente que estuviera en un proyecto grande, bueno, chambero, y que genere cambios en diferentes rubros, haciendo país.
Varios, porque no fue uno solo, etiquetaron a Juan Diego Calisto y Ruwasunchis. Varios otros me escribieron al inbox diciéndome: “¡él es! ¡Escríbele!”.

Yo ya conocía su trabajo pero por encimita, no más. Sabía también que si alguien es tan querido por sus amigos no es por gusto, y bueno, aquí estamos. Hoy les traigo Manchay a su lectura.

Juan Diego llegó a Manchay un domingo con una amiga. Las necesidades y problemáticas latentes de la zona lo llevaron a tomar acción, contactando así a una hermana chilena que lo llevó a la comunidad San Pablo, lugar donde se carecía de mucho, pero donde también se podía hacer mucho por crecer.
Empezó haciendo talleres de cuentos, pintura y de fútbol. Noto cierta pasión cuando José Antonio, otro miembro de la familia Ruwa, me comenta entusiasmado que hace unos días el futbolista francés David Trezeguet visitó Manchay para jugar unos partidos, con la Metodología de Fútbol Callejero, y compartir algunas experiencias de su carrera con la comunidad.

Esto empezó a darse todos los jueves y sábados, y cada medio año se organizaba alguna campaña para ayudar a los niños. Así, ha ido creciendo, volviéndose un proyecto sólido y un referente de desarrollo social.
Ruwasunchis en quechua quiere decir ‘hagámoslo todos juntos’. Se trata de una organización social que trabaja con niños, jóvenes y mujeres de comunidades vulnerables.

En palabras de Juan Diego, la organización “les permite creer más en ellos y crear el presente y futuro que merecen”.

Así, se busca que este futuro esté lleno de esperanza de la mano del crecimiento personal, académico y profesional. No es poco y menos si viene de la mente de alguien que con 21 años, y aún siendo estudiante, quiso generar un cambio positivo para los demás.

Hoy por hoy, la organización cuenta con 50 voluntarios, 100 jóvenes, 100 niños y 30 tejedoras. Más que solo una organización, “es una gran familia que busca que cada uno pueda encontrar su mejor versión en el contacto con el otro”.

Cada proyecto se enfrenta a retos, y aquí el más grande es sembrar en cada miembro de esta gran familia la confianza en sí mismo; que este no solo crea que puede generar un cambio en su mundo, sino en el mundo en general. A esto se suma el reto de la constancia, ello a pesar de las adversidades.
Nada es fácil, pero haciéndolo juntos, todo es posible. Es así que el pasado 15 de julio, durante el Primer Festival de Sostenibilidad, Ruwa fue uno de los 10 emprendimientos sociales escogidos para formar parte de este. ¡No es para menos!

Programas de Ruwasunchis:
• Tejiendo oportunidades. Se centra en las mujeres, que aparte de recibir talleres de tejido, gestión empresarial, calidad y habilidades para la vida (empatía, autoconocimiento, pensamiento crítico, creatividad) y hacer productos sociales de calidad y con mercado (por medio de la empresa social Ayllu Ruwasunchis), acceden a consejería psicológica, becas de estudio para ellas y sus hijos, y asesoría para sus emprendimientos individuales.

• Programa Jóvenes. Aquí, los jóvenes entre 12 y 19 años, de acuerdo a sus necesidades personales, se aproximan a posibilidades de crecimiento y desarrollo personal como: oportunidades laborales y de estudio, y un espacio educativo abierto para los jóvenes de la comunidad. Esta edad es muy difícil, ya que la mayoría de proyectos se centra en los niños y deja de lado al adolescente, estando justamente en la edad de mayor riesgo.

• Programa Niños. Este espacio acoge los fines de semana a niños de entre 4 y 12 años. Es una propuesta de pedagogía libre, alternativa a la educación tradicional que reciben en su escuela. Una característica esencial del proyecto es su libre acceso. La puerta siempre está abierta para quien decida estar. Más datos en www.ruwasunchis.org.

“Se fortalece la confianza”

¿De qué manera el público llega a Ruwa?
Se llega de diferentes formas. Ruwa es una casa abierta. A veces por recomendaciones, a veces por convocatorias nuestras, a veces porque nos vieron en redes sociales o en medios. Es hermoso poder ver cómo un niño o una niña que llegó a Ruwa, a través de los años se convierte en un referente en su comunidad. En Ruwa fortalece su confianza, su creatividad, y va encontrando su propósito, que es el que guía su proyecto de vida.

¿Cuál es el sueño de Ruwa?
Acompañamos e inspiramos a personas de comunidades vulnerables para que crean en ellas mismas, descubran su pasión y crean en el futuro que sueñan. Nuestro sueño es que el movimiento se expanda por Manchay y por el Perú teniendo como líderes a los referentes de la familia Ruwa.

¿Hacia dónde va Ruwa?
Queremos llegar a cientos y miles de niños, jóvenes y mujeres más. A compartir nuestra metodología con más personas en Perú y el mundo. A ser un faro que ilumine la vida de muchas personas, donde todos podamos encontrar nuestra mejor versión. Siempre con humildad, respeto y solidaridad.

¿Tienes alguna historia de éxito personal para compartir?
Varias. Por ejemplo, Geraldine, una joven maravillosa de Manchay que además de estudiar psicología y trabajar en el equipo de Ruwa, ha representado al Perú en el mundial de fútbol callejero en Brasil. Ahora trabaja con los niños y jóvenes en Manchay, sembrando alegría y esperanza en su comunidad. Historias como esa hay muchas, y todas con ese hilo conductor: creer que es posible hacer el cambio y disfrutarlo.

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