16 de febrero de 2019
Redacción Publimetro |

'¡Sal de mi vida!', por Milagros Agurto

¿Cuántas veces habremos pronunciado esta frase? De pronto, con una entonación negativa y hasta violenta. Pero no, esta vez hablaremos de esa sal que usamos para nuestra alimentación y que cuida nuestra salud.

'¡Sal de mi vida!', por Milagros Agurto Los expertos recomiendan comer menos de 2,3 gramos de sodio al día, es decir cucharadita de sal. (Foto: Shutterstock)

Por Milagros Agurto
Nutricionista y coach

Este es el tema de hoy, la sal de mi vida. Y esa sal no es otra que la que usamos en la cocina literalmente desde que hemos venido al mundo o, para ser más exactos, desde que aprendimos a comer los sólidos.

Este compuesto conocido como cloruro de sodio tiene muchas propiedades. Por ejemplo, en la alimentación sirve para hornear, ayudar a retener la humedad, puede resaltar sabores y, como bien sabemos, por siglos ha sido un conservante natural de los alimentos (carne seca salada o cecina).

Sodio, yodo y ¬ flúor
Si bien el compuesto es cloruro de sodio (NaCl), el sodio como tal representa el 40% de la sal. Nuestro cuerpo necesita una determinada cantidad de este elemento, pues lo utiliza para controlar la presión arterial y el volumen sanguíneo; también para que los músculos y los nervios trabajen apropiadamente y, entre otras funciones, para ayudar a mantener un equilibrio adecuado de los líquidos en el cuerpo.

Sin embargo, desde hace muchos años sabemos que hay que mantener un consumo adecuado de sodio. Las directrices dietéticas recomiendan comer menos de 2,3 gramos de sodio por día, lo que equivale aproximadamente a una cucharadita de sal de mesa. La OMS recomienda que la ingesta de sal debe ser inferior a los 5 g/persona/día. Allí está contenido el sodio que necesitamos.

Hoy tenemos muchas variedades de sal. Sin embargo, hay una que por su historia debemos tomar en cuenta: la sal fortificada con yodo y flúor. La hemos consumido toda la vida y viene con una razón de salud pública para que la sigamos consumiendo de manera prioritaria.

Y es que el yodo es esencial para que la glándula tiroides produzca las hormonas tiroideas que facilitan los procesos energéticos, el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso. De manera natural el yodo se encuentra en pescados, camarones y moluscos.

La deficiencia de yodo durante el embarazo puede producir alteraciones del desarrollo físico y mental en el bebe en gestación. En caso de deficiencia grave, hasta retardo mental. Esta deficiencia de yodo genera un agrandamiento de la glándula tiroides conocida como bocio.

La deficiencia de yodo en niños y niñas disminuye sus capacidades de aprendizaje. Esta situación implica un rendimiento académico deficiente, que repitan el año o halla fracaso escolar. Una deficiencia moderada de yodo provoca en los menores que pierdan de 10 a 15 puntos de su coeficiente intelectual, disminución en la velocidad de crecimiento y hasta problemas neurológicos.

La deficiencia de yodo en adultos se asocia al cansancio, bajo rendimiento en el trabajo, baja resistencia al frío y salud precaria.

En el periodo de embarazo, la deficiencia severa de yodo puede causar abortos espontáneos, nacimientos de niños muertos y afectar el desarrollo cerebral del feto. Para la OMS, el bocio endémico es un problema de salud pública. En el Perú, las zonas con mayor riesgo son la sierra y la selva.

La efectividad de la sal fortificada con yodo en nuestro país ha quedado demostrada con el logro de la eliminación virtual de los desórdenes por deficiencia de yodo como problema de salud pública, antes del año 2000 (Decreto Ley N° 17387). El Perú fue reconocido mundialmente por la erradicación del bocio endémico gracias a la sal fortificada.

¿Y qué tan importante es el flúor para nuestra salud? Este nutriente es importante especialmente para la salud bucal y dental, pues su función es controlar y reducir las caries a partir de su acción mineralizante del esmalte dental, que lo hace más resistente a la placa bacteriana.

Una mala salud bucal y dental tiene efectos sobre la salud general y en la calidad de vida, pues limita en la persona afectada la capacidad de morder, masticar, sonreír y hablar, al tiempo que repercuten en su bienestar psicosocial, según apunta la OMS.

Hay que comprender que la caries dental es una enfermedad infectocontagiosa y un problema de salud pública. En el Perú, su prevalencia es elevada: según el Ministerio de Salud llega al 95% de la población. Y recordemos que las caries y enfermedades periodontales son las principales causantes de la pérdida de dientes.

En los niños de corta edad, con frecuencia, la higiene y el aporte de flúor no son adecuados o suficientes. Por eso, en esta fase del desarrollo dental, son importantes los buenos hábitos alimentarios y la limpieza adecuada para prevenir la aparición de caries. Los dientes de leche pueden picarse con caries causándole dolor al bebe. En las personas mayores aumenta el riesgo de aparición de caries, la disminución de la secreción salival, como consecuencia de los medicamentos que usan y las enfermedades relacionadas con la edad.

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