15 de julio de 2018

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Redacción Publimetro |

'Sabiduría jabalí', por Veronica Klingenberger

“Esta historia donde se encuentran héroes debajo de cada piedra, Ekapol fue fundamental y memorable al ser portador de un arma invisible y poderosa: la meditación”.

'Sabiduría jabalí', por Veronica Klingenberger Ekapol Chanthawong era el asistente del entrenador de los Jabalíes Salvajes.

POR VERÓNICA KLINGENBERGER
PERIODISTA
@vklingenberger

El mundo ya tiene a sus campeones. Los Jabalíes Salvajes, el equipo de fútbol conformado por 12 niños de 11 a 16 años, y su joven entrenador, se ganaron el corazón de todos los que seguimos la asfixiante noticia durante más de dos semanas.

El partido más importante de sus vidas duró 18 días y tuvo lugar en Tham Luang, una cueva de más de 10 kilómetros ubicada al norte de Tailandia. La historia es conocida y épica. Se sabe que los chicos entraron a explorar la cueva luego de su entrenamiento y que cuando empezó a llover y a inundarse algunos tramos, tuvieron que buscar refugio a unos 4 kilómetros de la entrada. Algunos pasajes quedaron completamente cubiertos por agua y lodo, y ahí, al fondo, en la más absoluta oscuridad, los chicos lograron sobrevivir por una serie de razones: ser deportistas, ser un equipo y tener un líder en quien confiar y a quien seguir.

Ekapol Chanthawong, un muchacho de 25 años, era el asistente del entrenador de los Jabalíes Salvajes. Su historia es el guion de una película aparte, una donde el protagonista es un santo, o algo muy parecido. A los 10 años perdió a sus padres y a su pequeño hermano debido a una epidemia respiratoria que afectó a Tailandia. Solo, ingresó a un monasterio budista como monje novicio, pero al poco tiempo tuvo que abandonar sus estudios para cuidar a su abuela. Así fue como llegó al distrito de Mae Sai, provincia de Chiang Rai, que tiene entre sus maravillas naturales las montañas de Doi Nang Non y la cueva Tham Luang que lo pondría a prueba. Ekapol consiguió trabajo al poco tiempo como asistente del cuerpo técnico del equipo infantil e inventó un sistema para que los pequeños jugadores no descuidaran sus estudios al pensar solo en arcos y pelotas: regalarles nuevos pantalones y chimpunes cada vez que sacaran buenas notas.

El 23 de junio, el asistente recibió el encargo de entrenar a los niños en la cancha ubicada junto a Doi Nang Non. Y entonces pasó lo que pasó: la cueva se los tragó por más de dos semanas y lo puso a prueba nuevamente. Él fue el último en salir a pesar de ser uno de los más débiles –cedió la mayor parte de sus provisiones a los niños–. Pero en esta historia donde se encuentran héroes debajo de cada piedra, su papel fue fundamental y memorable al ser portador de un arma invisible y poderosa: la meditación. Con ella logró que los jabalíes derroten al miedo, el hambre y el frío hasta que dos buzos ingleses los encontraron 10 días después.

Meditar reduce la frecuencia cardíaca, la respiración y el metabolismo. También los niveles de cortisol, el uso de oxígeno y la emisión de dióxido de carbono. “No estamos seguros de si esto es un milagro, ciencia o qué. Los 13 Jabalíes Salvajes ahora están fuera de la cueva”. Ese fue el comunicado de los Navy SEALS en su página oficial de Facebook, “todos están a salvo”. Muchos corazones brillaron en esta historia. Pero probablemente él haya sido la luz al final del túnel.

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