21 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

'Puertas de emergencia abiertas al corazón', por Zoë Massey [AGENTE DE CAMBIO]

Lo que hacen unos ángeles que llevan ayuda, calor y consuelo a esas frías salas de espera en los hospitales.

'Puertas de emergencia abiertas al corazón', por Zoë Massey [AGENTE DE CAMBIO] Puertas de emergencia brinda ayuda a los usuarios que esperan en las salas del hospital (Foto: Puertas de Emergencia)

Por Zoë Massey
FOTÓGRAFA

¿Cuántas veces has estado en la sala de emergencia de algún hospital, ya sea acompañando a alguien o internado? ¿Qué recuerdas de esa sala de espera? Yo recuerdo que a los 24 años me llamaban para cancelar placas torácicas de mi entonces pareja, que mi mamá llegó con un dedo rebanado y se tuvo que regresar caminando a casa porque fue sola y en el susto olvidó sacar plata, recuerdo familias llorando, un hombre baleado, una chica que había intentado suicidarse, recuerdo a dos amigos que nunca salieron. Recuerdo que es una sala fría y que te sientes inmensamente solo mientras esperas noticias de quien está siendo atendido.

“En el año 2014 atropellaron a su papá en la carretera en Ica. Fabrizio se fue disparado a Ica sin pensar en el clima, en polo y short. Pasó que le tocó quedarse en el área de emergencias al igual que otros familiares, esperando, angustiados, con miedo. Cayó la noche, bajó la temperatura y él no había llevado nada para abrigarse. Lo que sucedió después lo marcó mucho: una señora muy humilde, también esperando como él, le dio una casaca para que se abrigara. Otro señor le dio un cartón para que se sentara sobre eso y así no tuviera tanto frío. Esto le llegó al corazón, porque se dio cuenta de que estas personas, a pesar de estar en un entorno de angustia, de pena, de miedo por sus familiares, tenían la capacidad y generosidad de compartir con alguien también en necesidad. Entonces una vez, con dos amigos, con unos panes y tres galoneras de jugo se fue a convencer al guardia del Hospital María Auxiliadora para que los dejaran entrar a acompañar a los familiares de los hospitalizados”. Esto me lo cuenta Maria José Córdova, novia de Fabrizio Caciano, fundador de Puertas de Emergencia. Ahí empieza esta enorme aventura

Hoy, ellos y su gran grupo de voluntarios salen martes, miércoles y domingos por las noches, cargados de panes con jamonada, una bebida caliente y mucha buena y transparente voluntad. Maria José me cuenta que hay chicos desde 14 años en el grupo. Van los domingos a dar la mano en vez de quedarse en casa. Entre risas, me dice que uno de esos chicos fue castigado por jalar un curso y tuvo que escoger entre ir al voluntariado o quedarse sin teléfono… “¡Adivina qué eligió! Estuvo sin celular una semana”.

En esas visitas, los voluntarios de Puertas de Emergencia no saben con qué se van a encontrar. El dolor de otras personas los ha hecho cuestionarse muchas cosas. “Hemos tenido muchas veces que consolar a personas que acaban de perder a un ser querido. O bautizar a un niño al que le quedaban solo horas de vida o unirnos mucho por una bebe de 11 meses que luchó muy fuerte por vivir, pero su cuerpo no soportó tantos paros cardiacos y murió a los 12 meses. Ese caso nos trajo mucho a la reflexión. No entendíamos que una niña de ni un año sufriera así. Y entendimos que la pregunta no es por qué, sino para qué. Los sentimientos que Gaela generó en su entorno son alucinantes, en nosotros, las enfermeras, en las mamás de los otros niños internados”.

Se me queda corto el espacio para hablar de Puertas de Emergencia, la emoción de saber que dos personas con un corazón tan enorme están haciendo cambios en los corazones de otros, que no solo llevan una bebida caliente, sino que logran abrigar la espera de quienes están pasando por un muy mal momento. Esto, estoy segura, marca algo en la vida de quien lo recibe y eso tiene un efecto multiplicador.

PUERTAS DE EMERGENCIA TAMBIÉN LLEVA ASISTENCIA A LOS PACIENTES (FOTO: PUERTAS DE EMERGENCIA)

Hoy Fabrizio no puede hacer la entrevista porque se encuentra en un retiro dirigido a 150 internos del Reclusorio Oriente (la cárcel de México DF), pero hablar con Maria José me ha dado una visión distinta. Ella habla de todo lo que hacen, hasta de lo más duro, con lo que siento es una sonrisa de saber que están haciendo algo bueno y aprendiendo otro tanto mucho más bueno aún. No sé como ponerlo en palabras aquí, pero todo lo que me ha dicho, por más duro, por más doloroso, se siente con paz. Y eso dice mucho de lo que están logrando.

Entrevista a María José Córdova, voluntaria de Puertas de Emergencia

¿Qué es lo que te mueve a ser voluntaria en Puertas de Emergencia?

Cuando mi papá estuvo enfermo, mi hermano y yo tuvimos mucho apoyo, tanto de amigos como de desconocidos con total desprendimiento. De allí que siempre quisiera devolver eso de alguna manera. Empecé yendo a Manos que Ayudan (otra organización de voluntarios) y luego Fabrizio me llevó a Puerta de Emergencia hace dos años.

¿Hacia dónde va Puertas de Emergencia a futuro?

Nos gustaría poder llegar a más hospitales y salir más veces a la semana. Nos gustaría sumar otros proyectos a lo que ya hacemos, como llegar a los albergues. Estas visitas a los hospitales nos muestran la necesidad que existe y cómo no nos damos abasto para tantas personas.

Después de lo que ves en cada hospital, ¿que piensas del Perú en el aspecto social y humano?

Prefiero no entrar en todo lo que falta porque solo es mi percepción y no sabría cuáles son los motivos para esto, pero sí puedo decir que hay mucha gente solidaria. Nosotros tratamos con todos, no solo pacientes y sus familiares, sino con enfermeras, por ejemplo, que muchas veces prefieren que le demos ayuda a alguien más que está ahí porque la necesita más que ellas. En la necesidad muchas veces ves las mayores actitudes solidarias.

Cómo ayudar

Si quieres ser voluntario, ingresa al siguiente enlace. Tienen las puertas abiertas para todos. Vas a recibir una capacitación, no te lanzarán al ruedo así nomás. Puedes ayudar de distintas maneras, ya sea yendo a los hospitales o también preparando las meriendas que serán entregadas. Ellos viven de donaciones, y esa es otra manera de ayudarlos. Hay mucho que hacer, mucho que dar a otros y tú puedes estar en una de esas puertas de emergencia cargado con la sonrisa que alguien necesita tanto.

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