19 de noviembre de 2018
Redacción Publimetro |

Papa Francisco: "No se puede insultar la fe de los demás"

El Sumo Pontífice visita Filipinas tras su paso por Sri Lanka. Vaticano condenó atentado contra la revista Charlie Hebdo

(Video: Eliezer Matienzo, Anahi Aradas Ed.- / AFPTV / AFP)

AFP. El papa Francisco entró este jueves en el duro debate sobre la libertad de expresión que ha generado la matanza en la sede del semanario francés Charlie Hebdo, al afirmar que ese “derecho fundamental” no autoriza a “insultar” la fe del prójimo.

En el avión que lo llevaba de Sri Lanka a Filipinas, donde inició este jueves una visita de cinco días, Francisco afirmó que asesinar en nombre de Dios es una “aberración”, pero insistió en que “la libertad de expresión” no da derecho a “insultar” la religión del prójimo.

El pontífice se refirió así al ataque de la semana pasada contra Charlie Hebdo en París, en el que murieron 12 personas, a manos de yihadistas que reprochaban a la revista satírica mofarse del islam.

“Matar en nombre de Dios es una aberración”, dijo a la prensa Francisco. Sin embargo, el pontífice consideró que “todas las religiones tienen su dignidad” y “hay límites”.

“No se puede provocar, no se puede insultar la fe de la gente, reírse de ella”, insistió, y aseguró que “la libertad de expresión es un derecho y una obligación que debe utilizarse sin ofender”.

En clara referencia al semanario Charlie Hebdo, Francisco señaló que “es verdad que no se puede reaccionar violentamente, pero si Gasbarri (el Papa aludió a uno de sus colaboradores junto a él en el avión), gran amigo, dice una mala palabra de mi mamá, puede esperarse un puñetazo. ¡Es normal!”, aseguró.

“No se pude provocar no se puede insultar la fe de los demás. No puede burlarse de la fe. No se puede”, añadió.

Bastión del catolicismo ferviente

El papa argentino hizo esas declaraciones antes de aterrizar en Filipinas, apasionado bastión del catolicismo en Asia, iniciando una visita que se prevé congregue a inmensas muchedumbres de fieles.

Las campanas de las iglesias empezaron a repicar en todo el país cuando el pontífice aterrizó en Manila procedente de Sri Lanka, nación de mayoría budista que había visitado previamente.

Este segundo periplo del papa argentino en Asia, tras su viaje a Corea del Sur, está destinado a alentar a una región percibida como tierra de porvenir para el catolicismo.

Aunque solamente los católicos representen 3% de la población asiática, 80% de los 100 millones de habitantes de Filipinas (antigua colonia española) practican un catolicismo ferviente.

Esta visita a Filipinas debe atraer a enormes multitudes. Centenares de miles de personas ya se habían congregado a lo largo de la carretera que tomó Francisco al salir del aeropuerto.

En el apretado programa en Filipinas, para este papa de 78 años de edad que en Sri Lanka mostró signos de fatiga, hay dos momentos especiales.

El sábado se trasladará a Tacloban, en la isla de Leyte, a 650 km de Manila, víctima en 2013 del tifón Haiyan, que provocó más de 10.000 muertos, decenas de miles de damnificados y destruyó numerosas infraestructuras.

La visita corre el riesgo de ser caótica, ya que el aeropuerto acaba de ser reparado, y se espera a centenares de miles de personas, por tierra y por mar. El papa respondió al deseo de los obispos filipinos para que manifieste la solidaridad de la Iglesia frente a este desastre natural.

Francisco, que prepara para la primavera (boreal) una encíclica sobre el medioambiente, pidió a los líderes mundiales más valor en las negociaciones para llegar a un acuerdo global sobre el cambio climático en la cumbre de París de finales de este año, en las declaraciones a bordo del avión que lo llevó a Manila.

Una misa de seis milllones de personas

El otro gran evento tendrá lugar el domingo: la misa final en el Rizal Park de Manila, donde se esperan hasta 6 millones de fieles. En ese caso superarían los cinco millones que congregó Juan Pablo II durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de 1995.

Todo esto crea un rompecabezas y preocupaciones para los servicios de seguridad: riesgo de avalanchas humanas y eventuales atentados islamistas.

Más de 40.000 soldados y policías han sido desplegados desde este jueves y durante cinco días para garantizar la seguridad del papa en este archipiélago, en el que dos sumos pontífices, Pablo VI y Juan Pablo II fueron objeto de intentos de asesinato.

“Este año, esto representará nuestra mayor pesadilla”, comentó el comandante en jefe del ejército filipino, general Gregorio Catapang.

Para las autoridades, el control de las muchedumbres representa la mayor preocupación.

El presidente Benigno Aquino suplicó a los filipinos que mantengan la calma, y eviten crear estampidas que podrían poner en peligro la seguridad del papa.

“Les pregunto, ¿quieren ustedes que una tragedia que implique al papa ocurra en Filipinas y quede en la Historia?”, lanzó.

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