19 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

(Opinión) Canciones al Descubierto

“Hace dos días”, el martes 3 de febrero , Bob Dylan lanzó Shadows in the Night, su nuevo álbum, en el que interpreta 10 canciones compuestas y grabadas entre la década del 20 y la del 60.

(Opinión) Canciones al Descubierto (Foto: Difusión)

Por Verónica Klingenberger

Bob Dylan es una enciclopedia viva de canciones. Recuerdo haber leído Chronicles Vol 1, sus memorias, con una libreta a la mano en la que apuntaba los nombres de todos esos músicos e intérpretes a los que jamás había escuchado. Sentía la urgencia de oírlos por su manera de describirlos, una manera que nada tiene que ver con el típico hermetismo del músico que escribe sobre música o el crítico especializado que aplastó su corazón con pura información inútil. Recuerdo algunas partes, como esa en la que escribe sobre Roy Orbison y su voz, y ese estilo que atravesaba todos los estilos: “Con Roy, no podías saber si lo que estabas escuchando era mariachi u ópera”. También recuerdo que describe a Robert Johnson como un tipo con armadura que podría haber salido de la cabeza de Zeus.

Dylan hizo un poco lo mismo en esa maravilla de programa de radio que dirigió entre el 2006 y el 2009. Revivió viejas canciones. Desveló intérpretes y músicos. Cada episodio se centraba en un tema, “amigos y vecinos”, “dinero”, “cadillacs”, cosas así, y todas las canciones tenían que ver con eso. Todo mezclado con jingles, lecturas de poesía, antiguos archivos de audio y hasta bromas del anfitrión. Hay una página web donde puedes escuchar todas las canciones. Se llama Theme Time Radio Hour Archive.

Hace dos días, el martes 3 de febrero, Bob Dylan lanzó “Shadows in the Night”, su nuevo álbum, en el que interpreta 10 canciones compuestas y grabadas entre la década del 20 y la del 60 y que pertenecen a la tradición cancionera estadounidense. En él, su disco de estudio número 36, Dylan canta canciones que conoce y que quiere, y que como él mismo dice, ha querido destapar. En inglés, la palabra cover significa “cubrir”, por eso el músico jugó con el término hace poco: “No me veo haciendo covers de esas canciones. Ya se han hecho suficientes. De hecho, han hecho tantos covers que las han enterrado. Lo que yo y mi banda queremos hacer es desvelarlas (“uncovering them”). Sacarlas de la tumba y traerlas a la luz del día”.

Todas las canciones del “Shadows in the Night” fueron éxitos grabados por Frank Sinatra a quien Dylan se refiere como la persona a la que debes tener en mente cuando empiezas a hacer este tipo de canciones. “Él es la montaña”, le dijo a la revista de la AAR (la asociación de jubilados de EEUU), el único medio al que le ha concedido una entrevista (“porque quiero hablarle a sus lectores”) y al que además ha donado 50,000 copias del disco (cada ejemplar de la revista viene con un CD). “Él es la montaña que hay que escalar, aún cuando solo consigas recorrer parte del camino”. Dylan sospecha que Sinatra se sentiría orgulloso de lo que ha logrado con una banda de solo cinco personas. “Se sorprendería”, dijo en la misma entrevista. Todas las canciones fueron grabadas en el estudio de Capitol Records en Los Ángeles, donde Sinatra grabó sus clásicos para ese sello.

Dylan tiene 73 años y quizás por eso canta como si hubiera vivido todas las canciones o como si todas las canciones hubieran pasado por él, una y otra vez. Y las canciones, todas grabadas en vivo en una toma, o máximo dos, sin trucos ni maquillajes, aparecen en su versión más simple y contundente, como las mejores historias de amor y desamor. Hay algo en la voz de Dylan que hipnotiza: es como si saboreara cada sílaba, cada palabra, cada frase. La dicción es perfecta y me recuerda a la locución que hacía en su programa de radio. También ayudan los arreglos, mínimos, perfectos, y la guitarra de Donny Herron’s, que como dice David Fricke en Rolling Stone, suena a una tristeza a veces tejana, a veces hawaiana.

Es posible que el respeto y conexión que Dylan siente por esas 10 canciones haya hecho que las trate con tanta delicadeza, casi con veneración. Y funciona. Apenas unos minutos después de poner play sentirás una suerte de melancolía: esa es la confirmación de que escuchas algo bello y sencillo, algo que ha estado ahí durante mucho tiempo por eso y que es probable que sobreviva a tu género musical favorito.

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