25 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

'No, tú no', por Verónica Klingenberger

“El enfoque del patriarcado podría estar dilatando la resolución de los conflictos que más preocupan al feminismo”.

'No, tú no', por Verónica Klingenberger Asia Argento, una de las líderes del movimiento Me Too que denunció a Harvey Weinstein, fue acusada de acoso sexual (Foto: AFP)

Por Verónica Klingenberger
PERIODISTA
@Vklingenberger

El caso de abuso denunciado por el actor y músico de rock Jimmy Bennett contra la actriz y directora italiana Asia Argento (quien fuera la novia de Anthony Bourdain) ha vuelto a calentar el debate entre el feminismo más dogmático y aquel más moderado y sensato.

Asia Argento, una de las líderes del movimiento #MeToo y una de las primeras en acusar al poderoso productor hollywoodense Harvey Weinstein, ha sido denunciada de abuso sexual hacia un menor. La acusación se hizo pública el martes en el New York Times a partir de declaraciones y pruebas intercambiadas por los abogados de ambos que una fuente anónima entregó al diario.

Una de ellas es el acuerdo económico firmado en octubre del año pasado entre Argento y Bennett por US$380 mil. Otra es un sugerente selfie que data de mayo del 2013 en el que aparecen ambos implicados boca arriba, en una cama, y aparentemente desnudos: Bennett tenía entonces 17 y Argento 20 años más que él. Actor y actriz se conocieron cuando él tenía 7 y fue seleccionado para un rol en una película, coescrita, dirigida y protagonizada por Argento. Los hechos ocurrieron en California, donde la edad de consentimiento es 18.

¿Debemos sepultar a Argento por esto? Definitivamente, no. Pero legalmente el caso no pinta muy bien para ella. Aparte, su credibilidad se ve muy dañada. ¿Por qué no habló de ello antes de asumir su rol como una de las líderes del movimiento #MeToo? ¿Por qué no asume ahora al menos un poco de su responsabilidad?

El enfoque del patriarcado podría estar dilatando la resolución de los conflictos que más preocupan al feminismo. Primero porque no todos estamos de acuerdo con esa mirada; mientras sí lo estamos –a menos que seas un monstruo– al considerar delitos graves la violación, el acoso sexual, el abuso psicológico y físico y el chantaje. El gileo y la insinuación entre dos personas adultas terminan en consentimiento o rechazo. Así de simple. El acoso surge cuando el gileo y la insinuación continúan imponiéndose luego del rechazo. Por ello, si alguien no te gusta, déjalo bien claro desde el comienzo. Con todas sus letras.

Sospecho que el #MeToo va a terminar por desmoronarse debido al fanatismo de muchas de sus líderes –quienes confunden a gileros monses con abusadores, quienes exigen la inmediata muerte social y profesional de los mismos, pero dudan de Bennett solo por ser hombre, pero defienden a alguien como Avital Ronellla, estrella feminista que fue recientemente suspendida del NYU por acosar a un estudiante durante tres años–.

Y, de verdad, creo que el feminismo merece más y que nos haría mucho bien poner siempre los hechos por encima de la identidad de las partes involucradas. Sobre todo a los que queremos cambios reales y medidas rápidas. Cada caso es único. Hay que aprender a hilar fino sin que eso signifique ceder un milímetro en nuestras justas exigencias.

NOTAS RELACIONADAS

‘Poesía para todos’, por Verónica Klingenberger

‘La ola verde’, por Verónica Klingenberger

‘Audiofilia’, por Verónica Klingenberger

‘Humor serio’, por Verónica Klingenberger

‘El mecanismo’, por Verónica Klingenberger

Tags

Notas Relacionadas

Ir a portada