25 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

'Mesas en lugar de autos', por Jorge Sánchez Herrera

“No sugiero que todos vayan a los restaurantes a pie, pero los estacionamientos son un problema secundario”.

'Mesas en lugar de autos', por Jorge Sánchez Herrera Antes de ingresar al restaurante, primero se debe atravesar una miniplaya de estacionamientos (Foto: TripAdvisor)

Jorge Sánchez Herrera – Nómena Arquitectura
Arquitecto/Urbanista
jorge@nomena-arquitectos.com

La oferta gastronómica se multiplica día a día. El tema es interesante no solo por la calidad gastronómica de las opciones, sino porque cada vez hay mayor cuidado en la puesta de los locales, tanto en su arquitectura como diseño interior.

Sin embargo, todo el esmero puesto en su concepción, así como el potencial para transformar su entorno urbano inmediato –la calle–, desaparece cuando hay que responder a la exigencia de estacionamientos para locales comerciales. Entonces, antes de ingresar al impecable restaurante, primero se debe atravesar una miniplaya de estacionamientos ubicada en el retiro del lote.

Solo hay que caminar un poco por las calles con usos comerciales más agradables de otras ciudades, e incluso de Lima, para darse cuenta de que su atractivo radica en cómo los restaurantes se ubican a pie de calle, y en cómo el límite entre espacio público y privado se diluye entre mesas que se extienden hacia el exterior.

Pienso en los restaurantes de la avenida La Mar, pero también en ese pequeño hub comercial ubicado en el cruce de la avenida Santa Cruz con Angamos, donde las tiendas y restaurantes se ubican detrás de tres filas de autos. En lugar de utilizar la inversión privada para transformar Santa Cruz –o La Mar– en una avenida comercial peatonal y amigable, se utiliza el borde hacia la calle como playa de estacionamiento.

El problema, como suele pasar con las ordenanzas municipales de desarrollo urbano, es que no responden a ideas espaciales previamente establecidas para una calle, avenida o lugar específico, sino que son supuestas “soluciones” genéricas (de falta de estacionamientos en este caso). En el urbanismo moderno, primero se piensa y luego se diseña espacialmente cómo queremos que luzcan y funcionen estas calles. Después se establecen los parámetros para que, cuando venga la inversión privada, pueda seguir esos lineamientos preestablecidos. Así, todo ese esfuerzo e inversión no solo construiría locales bonitos, sino también la ciudad que todos queremos.

La ordenanza de estacionamientos en locales comerciales de Miraflores, por ejemplo, les exige tener los estacionamientos dentro del mismo lote (uno cada 16 m2 de área de comedor). Pero en muchos casos, al ser remodelaciones, resulta imposible ponerlos en otro lugar que no sea el frente de calle. En otros, con lotes pequeños, no se pueden resolver al interior o resulta económicamente inviable tenerlos en un sótano.

No sugiero que todos vayan a los restaurantes a pie, pero los estacionamientos son un problema secundario. Y las soluciones pasan por gestionar mejor los estacionamientos públicos cercanos, usar un servicio de valet, o promover más proyectos de estacionamientos –en edificios o subterráneos– en lugares estratégicos, que permitan “limpiar” de autos zonas que deberían ser caminables.

Lo que no puede suceder, de ninguna forma, es que el requerimiento de estacionamientos condicione el diseño de un restaurante con pie a calle. Y con ello, condicione también la visión que podemos tener de una zona urbana.

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