19 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

Lecciones de un diluvio

A propósito de la entrega de los Oscar, Verónica Klingenberger habla de toda la magia y realidad contenidas en una película que recibió cuatro nominaciones: Beasts of the Southern Wild.

Lecciones de un diluvio

Hushpuppy tiene seis años y vive con su padre en Bathtup, una comunidad bayou en las afueras de Nueva Orleans que se mantiene a flote gracias a su solidaridad y agallas, pero sobre todo, a sus mágicas historias. Para Hushpuppy, esta zona pobre de Louisiana, rodeada por agua creciente, en la que la vida ocurre casi siempre fuera de casa, es “el lugar más hermoso del mundo”. Ahí los botes son el vehículo oficial, hay más fiestas que en cualquier otra parte del mundo, se aprende a pescar con la mano, se come pollo todos los días y se bebe cerveza o aguardiente sin ocultarse del sol. Ahí, Hushpuppy camina en calzón y botas de hule entre los húmedos matorrales, escucha el corazón de todos los animales y sabe que cada pieza del universo es importante para que nada se desencaje. Si algo se rompe, todo podría quebrarse.

“Beasts of the Southern Wild”, la primera película del director Benh Zeitlin, es a la vez una fábula fantástica sobre el coraje y la supervivencia, y un crudo relato sobre la pobreza y el abandono de aquellos que se enfrentaron a Katrina (o podrían enfrentar una tormenta muy parecida en el futuro). El filme, que arrasó en Sundance y Cannes, y cuyo elenco estuvo conformado por personas sin ningún tipo de experiencia como actores, habla del arraigo y la resistencia con poesía. La historia está contada por Hushpuppy, y todo lo que Hushpuppy sabe o imagina es herencia de otros relatos, todos mágicos. Son leyendas que flotan sobre los riachuelos de Bathtup junto a ese amasijo de chatarra que es el bote de la niña que sabe que lo único que puede vivir para siempre es precisamente su propia historia.

Así, Hushpuppy cree que su fallecida madre, una mujer negra tan sexy que encendía las hornillas de la cocina con solo caminar junto a ellas, se alejó nadando un buen día. Y cree, no tan equivocadamente, que todas las tormentas se originan en grandes glaciares que encierran a jabalíes gigantes llamados Aurochs, a quienes tiene que enfrentar cara a cara solo para reconocer que no son criaturas tan distintas de ella: “los animales fuertes saben cuando tu corazón es débil” y el de Hushpuppy es todo menos eso. Al final, “Best of the Southern Wild” es, sobre todo, una película sobre el aprendizaje y la sólida relación entre un padre y su hija. Y la lección clave es algo que tiene que ver con ser fuertes y dignos, sin importar la magnitud del diluvio que se nos ponga encima.

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