26 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

Jean Charles, la isla estadounidense que desaparece tragada por la erosión

En el lugar, ubicado en Luisiana, quedan en la actualidad unas 30 familias. Aunque por años han batallado contra la erosión, los estragos del huracán Katrina los dejó al borde de la desaparición

Jean Charles, la isla estadounidense que desaparece tragada por la erosión (AFP)

(AFP). En la profundidad de los pantanosos ‘bayou’ de Luisiana el tiempo parece pasar más lentamente… pero no tanto como para salvar a una comunidad de indígenas cajún que vive en una pequeña franja de tierra a punto de ser tragada por el mar.

Este estado del sur de Estados Unidos ha perdido casi 5.000 km2 de tierra costera desde la década de 1930. Se han hecho importantes esfuerzos para preservar el litoral y enlentecer la erosión, pero cada hora Luisiana pierde una superficie equivalente a un terreno de fútbol.

Maryline Naquin, de 70 años, fue una de las primeras moradoras: “Allí atrás estaba lleno de árboles”, cuenta, sentada en su porche. “Ahora hay solo agua. Mucha agua”.

La comunidad de la isla de Jean Charles nació cuando un francés, repudiado por haberse casado con una indígena, desembarcó a inicios de los años 1800. Casi todos sus hijos se casaron con integrantes de la comunidad autóctona.

Los ‘bayou’, zona de antiguos brazos y meandros del río Misisipi, les procuraban buenas cosechas de camarones, peces y cangrejos para alimentarse y vender en la ciudad.

En su época de mayor auge casi 700 familias vivían en la isla, a la que se accede por carretera; cuando Naquin era niña incluso sobraba espacio para destinar a pasturas para vacas y caballos. Hoy quedan apenas unas 30 familias y muchos temen que la próxima gran tormenta los expulse por completo.

A lo largo de las costas de Luisiana se han construido diques para proteger las viviendas, pero no ha ocurrido lo mismo con la isla Jean Charles. Demasiado caro, según las autoridades.

Los habitantes todavía pueden vivir de lo que pescan pero deben ir cada vez más lejos. Y la isla Jean Charles es hoy una ciudad fantasma.

“Es demasiado tarde” para salvar la isla, sostiene Keith Naquin.

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