19 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

Un inverosímil refugio para gatos en la Siria golpeada por la guerra

“Si quieren mostrar compasión con la gente, empiecen teniendo compasión hacia los otros” seres vivos, declara Mohamad Alaa Jalil.

(AFP)

Con sus manos, Mohamad mantiene inmóvil una gata preñada para que pueda ser examinada. Fanático de estos felinos, este sirio creó en la zona rebelde de este país en guerra una improbable clínica para estos animales.

Desde 2017, este refugio para gatos y su pequeña clínica, en Kafr Naha, en la provincia septentrional de Alepo, ha acogido a varios cientos de felinos, así como a otros animales.

“Si quieren mostrar compasión con la gente, empiecen teniendo compasión hacia los otros” seres vivos, declara Mohamad Alaa Jalil, que ha llamado a su centro “Ernesto”, como el nombre de su gato favorito.

Este hombre de 43 años, que creció en Alepo, la segunda ciudad del país, era electricista antes de la guerra, en 2011. Explica que en aquella época iba a las carnicerías para recuperar los restos de carne y repartirlos entre los gatos abandonados del barrio.

Cuando estalló la guerra, se dedicó a ser conductor de ambulancia, una actividad que no le impedía continuar alimentando a los gatos.

A medida que el conflicto avanzaba, con la ciudad divida entre la zona rebelde y la zona gubernamental, muchos habitantes huyeron y abandonaron a sus animales de compañía.

“El hombre de los gatos”

Apodado rápidamente “el hombre de los gatos de Alepo”, acabó recogiendo 170 felinos.

Entre donaciones de amigos y de amantes de los animales, especialmente extranjeros, creó su primera clínica para gatos.

Pero, a finales de 2016, el régimen intensificó los bombardeos contra los barrios rebeldes y terminó controlando toda la ciudad.

“Huimos de un barrio al otro, y después abandonamos la ciudad”, recuerda Mohamad.

Determinado a no dejar atrás todos estos animales, consiguió, con la ayuda de amigos, sacar de la ciudad a 22 gatos.

Entre ellos, Sukhoi, como los aviones de combate de Rusia, aliada del régimen de Bashar Al Asad.

“Como un Sukhoi, se deslizaba entre los otros gatos y conseguía robarles la comida delante suyo”, explica sonriendo a la AFP.

Mohamad se instaló a principios de 2017 en Kafr Naha, donde creó un nuevo centro que acoge, por el momento, 18 gatos. Además de dos copiosas comidas por día, estos felinos reciben los cuidados del veterinario de la clínica.

Y la acogida no se limita a los gatos. “Tratamos de forma gratuita a todo tipo de animales: caballos, vacas e incluso gallinas”, explica su factótum.

La clínica, que ha recibido financiación gracias a campañas participativas, ya efectuó 7.000 actos médicos gratuitos en menos de un año.

Nuevos nacimientos

Los clientes se sorprenden a menudo por la calidad de los tratamientos. Uno de ellos, Mohamad Watar, fue al centro con su gato, enfermo por una intoxicación alimentaria.

“Estoy muy sorprendido de ver cómo surge un proyecto así en un contexto de guerra”, dice. “Los he visto cuidar cualquier tipo de animales, es realmente extraordinario”.

La guerra, sin embargo, no está lejos: en el edificio principal del centro se pueden ver las huellas de los disparos entre rebeldes y fuerzas prorrégimen. Además, el mes pasado, un chico resultó herido por disparos cerca de la clínica, según la página Facebook en inglés del centro.

La guerra en Siria ha causado desde 2011 más de 350.000 muertos y millones de desplazados.

AFP

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