21 de septiembre de 2018
Redacción Publimetro |

García Márquez sugirió canciones a Silvio Rodríguez durante un vuelo con turbulencias

El trovador cubano publicó recientemente en su blog personal una anécdota que compartió con el escritor colombiano mientras realizaban un vuelo con destino a Ciudad de México.

García Márquez sugirió canciones a Silvio Rodríguez durante un vuelo con turbulencias (Foto: La Patilla)

AFP. El Nobel colombiano Gabriel García Márquez, fallecido el jueves, sugirió hace años canciones a Silvio Rodríguez en un solitario vuelo, mientras el avión daba peligrosos tumbos, recordó este domingo el cantautor cubano.

“En aquel avión, que daba tumbos y bajones, el escritor me iba explicando -con una serenidad inconcebible- que a veces se le ocurrían ideas que no daban para novelas o cuentos, y que posiblemente eran canciones”, contó Rodríguez en su blog personal.

En el vuelo, entre La Habana y Cancún, con destino final a la Ciudad de México y cuya fecha exacta no precisa Rodríguez, ambos eran los únicos pasajeros.

“En todo momento fui consciente de la fatalidad de que aquel encuentro ocurriera en circunstancias tan adversas, porque los incesantes sobresaltos no me permitían estar todo lo atento que deseaba”, contó.

“Me despedí diciendo que iba a tratar de darle taller a algunas de las ideas -a veces relampagueantes- que tuve la suerte de escuchar. En un terrible hotel de Panamá hice un primer acercamiento que se perdió en la bruma, y sólo hace muy poco logré organizar algo cantable”, añadió el artista en su publicación.

También narró que en su único viaje a Cartagena de Indias, Colombia, donde era jurado en un festival de cine por sugerencia de García Márquez, visitó a instancias de éste un casino, por única vez en su vida.

“Viendo lo rápido que dilapidé mi capital, el escritor, de un blanco impecable, se partía de la risa”, señaló.

“Voy a conservarlo así, sonriente, gozando de la vida, a lo mejor en la voluta de una idea que la insondable alquimia de su talento dejará en una ínfima reseña, algo que ni siquiera llegará a ser canción: acaso un insecto posado en un mantel, la pintura vahída de un bote surcando el río Magdalena, la nota disonante de un triste amolador de tijeras. Seguro así me sentiré alguito menos huérfano”, concluye.

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